Entrevista al equipo de RAF#4

Vuelve por cuarto año consecutivo, la feria que una vez fue la más distinta de todas: la más original, la más joven, la más dinámica, la más prometedora... Pero ha habido algunos cambios. ROOM ART FAIR es popularmente conocida como "la feria del hotel". Porque aquello que la distinguía de los demás desde su nacimiento era aquello que la hacía singular dentro de un panorama artístico contemporáneo algo saturado y que a veces peca de repetitivo. Tenían galerías de renombre venidas de todas partes de España (e incluso alguna extranjera) y otras menos conocidas que se codeaban, puerta con puerta, al final del pasillo, con estos grandes nombres. Por la mañana, el/la galerista y ayudantes salían de la cama, bajaban a desayunar y vuelta a empezar con la conversión: ese espacio fronterizo entre lo público y lo privado que es un hotel se convertía en galería de arte con láminas sobre la cama, esculturas en las estanterías, cuadros colgados de las ventanas o en la ducha... Era distinta, atrevida, y muy, muy fresca. Allí descubrimos artistas geniales, como el universo invernal y onírico de la fotografía de Irene Cruz; proyectos curatoriales fascinantes, como Yaiza, la chica que quiso ser astronauta y se partió un pómulo; y performances terroríficas como la de Abel Azcona deteniendo la calle Montera con sus gritos ensangrentados desde un balcón.

Pero, ¿todo tiempo pasado fue mejor? Algo ha cambiado en RAF. Nos falta una presencia sonriente, amable y de pelo multicolor. Y el espacio, además, ya no es el mismo: RAF era Praktik Metropol de Gran Vía, el arte bullendo en plena calle Montera. Este año se trasladan al Hotel Mayerling (C/ Conde de Romanones, 6) en Tirso de Molina los próximos días 14, 15 y 16 de noviembre. ¿A qué se debe este cambio? ¿Y por qué se ha reducido notablemente el número de galerías participantes y de los antaño magníficos proyectos de los Nuevos Comisarios?

Lit Ar Co pregunta, y el equipo de RAF#4 responde.

- Después de estas tres ediciones, ¿seguís siendo “la feria de arte más joven de Europa”?
Seguimos siéndolo. Nuestra propuesta se sigue renovando cada año para ofrecer un evento fresco, alternativo, movido y lleno de interés. Nuestra juventud radica en la actitud por romper esquemas y por seguir ofreciendo un espacio de circulación propio para el arte joven y emergente.

-¿Qué debe ofrecer una feria de arte contemporáneo para, año tras año, seguir atrayendo a la gente?
En nuestro caso, que es desde donde podemos hablar, se trata de ofrecer al público una experiencia más que una simple muestra de arte. Nuestra feria se preocupa porque, desde el momento que el público paga su entrada, asista un evento que no tiene nada de acartonado o repetitivo. Cada espacio expositivo es único y está lleno de buen arte que fácilmente te puedes llevar contigo. La programación de actividades asegura que siempre esté pasando algo en el hotel, las propuestas de interacción están en cada espacio y el ambiente es siempre agradable. Lo que sigue atrayendo al público es la experiencia RAF: más que una feria, una celebración del arte joven.


-¿A qué tipo de coleccionista os dirigís: al experimentado o al novel? ¿Os consideráis una feria de arte asequible?
No nos gustar excluir a nadie – el coleccionista experimentado es más que bienvenido en RAF. Sin embargo es cierto que desde nuestros objetivos y filosofía tenemos un compromiso por incentivar un nuevo coleccionismo, uno que se construya desde bases más accesibles. Por eso sí, somos una feria de arte asequible, abierta a más tipos de público, con precios más bajos tanto para los que nos visitan como en las tarifas de participación para los expositores; finalmente apostamos por obras de formatos más cómodos y precios más reducidos que permitan que quien se lo está pensando se decida a invertir y a comenzar su primera colección de arte.

-Se ha reducido notablemente tanto el número de galerías como de integrantes de los Proyectos de nuevos comisarios. ¿A qué se debe?
Se debe en principio al cambio de ubicación… tenemos menos espacios expositivos y por ende reducimos el número de participantes. Este año queríamos un evento más compacto, lo cual en parte está relacionado con el hecho de haber puesto en marcha nuevas iniciativas como jäälproject que se llevará a cabo el 21 y 22 de Noviembre, también en el Mayerling. Este espacio, aunque con menos habitaciones, nos permite tener el edificio completo para nosotros y esto es algo que nos gusta, es más amable para el público y ofrece un evento más cerrado e íntimo.

-¿Y por qué el cambio de ubicación? RAF era sinónimo de Praktik Metropol.
En realidad somos sinónimo de hotel y en específico de aquel que apoye la propuesta y con ello al arte joven. El Mayerling fue nuestra primera casa y nunca ha dejado de ser un colaborador de nuestras propuestas. Este año, como en otros, ha mostrado su compromiso con la escena cultural madrileña; su apoyo y disposición con el evento nos han hecho apostar de nuevo por este espacio y por eso nos hemos trasladado al corazón del barrio de los Austrias.

-¿Qué os hace diferentes de otras ferias de arte jóvenes como CASA//ARTE y SUMMA?
Cada propuesta es diferente en sí misma. Nacimos antes y nos desmarcamos desde el principio del formato tradicional que plantean las ferias y que, en las que mencionas, aún se sigue. Nos alejamos del stand y de los espacios cúbicos de exposición para buscar intimidad, cercanía y un tono más sencillo – el hotel nos ha permitido cumplir con ello y ofrecer un evento de micro espacios variados que se aleja de cualquier planteamiento monótono.
Por otro lado nuestro compromiso ha sido siempre el de que nuestra feria sea más asequible y eso también nos distingue; las tarifas de participación les permite a espacios jóvenes y colectivos mostrar sus artistas en un circuito ferial en el que de otra forma sería más difícil acceder; incluso para algunas galerías con más andadura es una oportunidad magnífica para acercarse a nuevos públicos sin tener que hacer una inversión de riesgo. Luego, la accesibilidad se traduce también en tener una oferta de precios que más personas se pueden permitir y en enviar con ello el mensaje de que el arte no es cuestión de élites sino de quienes lo quieren disfrutar.

-¿Qué posibilidades ofrece la ubicación en un hotel? ¿De dónde surgió esta idea?
La idea surgió de repasar la experiencia de una Mega feria como es la Armory Show de Nueva York que, en sus inicios, tuvo su primera sede en el legendario Gramercy Park Hotel. Sin la intención de copiar pasos, nos gustó la idea de hacer una feria de hotel como forma de resistirse al formato tradicional y de romper ciertas barreras que allí se plantean con el público general. Buscábamos hacer algo más divertido y encontramos en el hotel la posibilidad de ser más informales en la forma presentar el arte que nos gusta. Nos permitía cercanía e intimidad. Por otro lado, el hotel nos ha obligado a todos a ser más creativos – el tener que usar la habitación y su mobiliario hace que el montaje deba ser más creativo y deba jugar y aprovechar elementos que en 3 paredes blancas no te vas a topar. Esto hace que todo sea más interesante.

-¿Cuál es vuestra valoración personal de la situación de la compra-venta de arte en España?
No se puede decir que el mercado artístico en España es fluido, no en la situación económica en la que estamos. De hecho activar las ventas es una de las partes más complicadas de nuestro trabajo. Podríamos decir que la recesión económica hace que las prioridades sean otras más básicas, pero en el fondo creemos que la falta de inversión en el arte se debe, también, a una apuesta cada vez menor por la educación y la cultura. Esto es evidente desde el ámbito institucional y en lo que respecta a las políticas públicas de apoyo al arte que, la verdad, dejan mucho que desear. Lograr que se compre más arte exige de fondo un cambio de mentalidad, una en la que se entienda la importancia de creer y apoyar más el arte, las empresas creativas y el pensamiento cultural.
Estamos también en una sociedad donde nos gusta comprar cosas que se tiran al instante y nos gastamos una enorme cantidad de dinero en ello. El arte está hecho para mantenerse en el tiempo; cuando compras una pieza no adquieres un bien de comprar y tirar. Se trata de un bien que se resiste a la idea de un consumismo vano. Nuestra idea es transmitir eso en medio de una época y una sociedad que debe aprender otra forma de consumo más responsable.

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