Páginas

viernes, 19 de septiembre de 2014

Summa una vez más

La segunda edición siempre es de consolidación. De repetir el modelo de la primera -si es que fue exitoso- o de corregir los errores cometidos. Aquella fue una feria discreta; al menos eso es lo que yo recuerdo. Quizás fuimos a horas imprudentes, pero algunos incluso hablaron de que vieron esos matojos western rodar en medio de la desolación. ¿Cómo hacer que una feria de arte contemporáneo en una ciudad como Madrid donde ya existen una, dos, tres, cuatro... tenga éxito? ¿Cómo diferenciarte cuando tú mismo, Art Fairs, ya tienes otra feria de objetivo idéntico -dar a conocer y vender arte contemporáneo- unos meses más tarde? Supongo que lo primordial era diferenciar los espacios entre SUMMA y JUSTMAD. Ésta, acertadamente trasladada al COAM, respirando la luz del cemento y del cristal, aún mantiene un perfil más emergente, dinámico, arriesgado, moderno... SUMMA va camino de convertirse en el "nuevo ARCO". Incluso se rumoreaba por los pasillos de la nave 16 que, si en la edición de 2015 aumenta el número de galerías -en esta edición, unas 60- como ha ocurrido con respecto al año anterior, quizás haya que dejar atrás Matadero para trasladarse a espacios "más grandes". ¿Suena eso a la aséptica Ifema? Esperemos que no.

Galería Enrique Guerrero (México)

Juan de Nieves, director creativo de la feria, comisario de profesión -y eso, dicen, se nota-, reconoció que el espacio de Matadero "desde luego que ayuda" a hacer una gran feria. En concreto, "una feria sexy". Y algo de razón hay que darle. Lo cierto es que, entre la multitud de la jornada para prensa y profesionales -sí, de verdad, esta vez hubo mucha gente-, se respiraba una aire atractivo y optimista. Los stands, aún a medio colocar algunos, invitaban a acercarse, a deleitarse, a informarse. Esperemos que a comprar. El arte español es tan bueno y tan malo como cualquier otro que se esté creando en este momento. La diferencia es su mercado interno y su prestigio social.

Paula Alonso Galería (España)

La calidad de una feria dicen que se mide por sus galerías. "Una feria es un espacio dedicado a ellas y a sus artistas", recordó De Nieves, "y tienen que ser unas galerías ajustadas al tiempo en que vivimos". Esta edición se han incorporado grandes nombres como Juana de Aizpuru, además de algunas francesas, alemanas, portuguesas y filipinas. Volvieron a repetirse la sección UP, dedicada a aquellos espacios con menos de cinco años de trayectoria, y la sección Transversal, que presentó los proyectos comisariados por Gloria Moure sobre cine en 16mm, y Marina Fokidis desafiando las barreras geográficas y culturales entre norte y sur.

SUMMA estará abierta hasta el domingo 21. La primera de la temporada antes de que llegue ESTAMPA y las emergentes de noviembre y diciembre, que este año, voy avisando, vienen con algunos cambios no del todo mejores. Por ahora, esta primera parada respira profesionalidad, calidad y mesura. ¿Tras los pasos de ARCO? Puede ser: 20 euros de entrada general (12 para estudiantes y desempleados). Aquí se viene a gastar.

Galería T20 (España)
Galería Gema Llamazares (España)

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Una temporada -cultural- más

Septiembre es uno de mis meses preferidos del año. El momento de los proyectos y las buenas intenciones -lo que se quede por el camino es asunto aparte-. Soy de esas personas extrañas a las que no les gusta el calor y disfrutan de las hojas secas, las tardes sin luz y la helada en las ventanas. De los que siguen midiendo la vida por cursos. Y ahora arranca uno nuevo, tanto en Lit Ar Co, como en el sector cultural en general, y en el arte contemporáneo en particular.

Jueves 11, viernes 12 y sábado 13 Madrid celebra su particular "gallery weekend": Apertura. Para los que no lo conozcan de ediciones anteriores, se trata del fin de semana en el que las 44 galerías de arte contemporáneo que forman parte de la asociación ARTE_MADRID inauguran temporada artística a la vez, presentando la primera de sus nuevas exposiciones de manera simultánea (casi medio centenar de artistas nacionales e internacionales de todas las disciplinas), ampliando sus horarios hasta las diez de la noche y celebrando actividades paralelas. La relación de galerías y exposiciones aquíTambién se le suman algunas grandes instituciones: Manuel Borja-Villel, director artístico del Reina Sofía, trazará un recorrido por la colección permanente de la pinacoteca, y lo mismo hará la directora del Lázaro Galdiano; también se realizarán visitas privadas a la exposición de Mitos del Pop del Thyssen y a otras muchas en CentroCentro, la Fundación Mapfre, la Telefónica, el Museo ABC, el Centro Conde Duque... 

Muy interesante serán los recorridos que trazará ARCO GALLERYWalk (apuntarse en la dirección de email arcogallerywalk@gmail.com) por las galerías de tres zonas muy diferentes de Madrid: el jueves por el Barrio de Salamanca a las 17.00 y 18.00 h. con punto de salida en la galería Michel Soskine: el viernes un recorrido por Salesas con salidas a las 11.00 y 12.00 h. desde la galería Elvira González, y a las 17.00 y las 18.00 h. desde la galería Casado Santapau; y finalmente el sábado Barrio de las Letras y la ya conocidísima calle Doctor Fourquet a las 11.00 h. desde la galería Formato Cómodo y a las 13.00 h. desde la galería Marta Cervera. El sábado de 11.00 a 15.00 h. se celebrará el tradicional "brunch de las galerías", punto de encuentro para gente del mundillo y público general que quieran acercarse al circuito galerístico de forma distendida, amena y, también hay que decirlo, algo abarrotada.

Lit Ar Co os desea un feliz inicio de temporada y os agradece que volváis a leer estas líneas.

sábado, 2 de agosto de 2014

Lecturas para el estío

LOS LANZALLAMAS, Rachel Kushner (Galaxia Gutenberg)
Pedí esta novela porque estaba indignada. Leí un artículo que destacaba la casualidad -o no, quizás la evolución social- de que de los cinco mejores libros del 2013 según The New York Times, cuatro estuviesen escritos por mujeres. Uno de ellos, Los lanzallamas (The flamethrowers) ya había llegado a España de la mano de Galaxia Gutenberg. Un artículo me llevó a otro hasta que me topé con un debate en The Guardian acerca de si podía escribir una mujer la Gran Novela Americana. Acusaban a Rachel Kushner de escribir con un estilo "macho" adrede. Ella, inteligente, poco tenía que decir al respecto. A palabras necias -y retrogradas-, oídos sordos. Esta novela, según algunos críticos al nivel de Don DeLillo o Philip Roth, cuenta la historia de Reno, una joven de Nevada que se muda al Nueva York de los 70, deprimido, infestado de drogas y mafia, pero hervidero de nuevas corrientes culturales, para ser artista. En concreto, Land Art, a la sombra de Robert Smithson y su espiral en las salinas. Ella quiere trazar con su moto Varela 650 Supersport verde metalizada una linea que atraviese los salares de su ciudad natal. Allí, tras un accidente, pasará a formar parte del equipo Varela como la mujer más rápida del mundo. Empresa que pertenece a la familia de Sandro, su amante artista conceptual en la ciudad. Y entonces de Nueva York nos trasladamos a la Italia fascista, en los años previos a Mussolini, cuando el patriarca Varela formaba parte de una pandilla de motoristas "que estaban muy ocupados escribiendo poemas sobre las carreras, pintando cuadros de la velocidad". La historia es tortuosa y Reno llega a la Italia de 1977, cuando las protestas juveniles desembocan en los actos terroristas de las Brigadas Rojas, con una traición y un secuestro empresarial de por medio. Kushner no es "macho". En Los lanzallamas no hay cursilerías ni romanticismos -si es que es eso lo que el lector simplista espera encontrar en la obra de una mujer- porque en la vida de Reno no hay ternura. Se trata de una de esas novelas totales, cuya historia a veces parece inabarcable, algo densa en algunos pasajes, pero de lectura obligada para los acelerados, los insaciables, los amantes de la buena literatura, los que echen de menos a un narrador que parece conocer todas las historias. En los gestos de un individuo adivinamos el devenir de toda una sociedad.

NOBLES Y REBELDES, Jessica Mitford (Libros del Asteroide)
Nancy fue la más famosa de las seis hermanas Mitford encerradas en Swinbrook House, la mansión de la familia de alta cuna. Pero Jessica, la quinta hija, también escritora y simpatizante comunista durante toda su vida, afincada en España durante la Guerra Civil, traza en esta autobiografía el recuerdo de una familia aristócrata de principios del siglo XX de lo más enloquecida: un padre despótico al que Nancy describió como "el eslabón perdido entre el hombre y el homo sapiens"; las hermanas Diana y Unity Valkyrie casadas con fascistas e inclinadas al nazismo; la pequeña Deborah, que confesó tener una relación con John F. Kennedy. Todo con humor y algo de ligereza -teniendo en consideración la importancia de los temas que trata-. Para no perdérsela.

ALABANZA, Alberto Olmos (Literatura Random House)
Olmos es uno de los narradores mejor considerados de su generación, autor de obras que no dejan a nadie indiferente, como Ejército enemigo (la anterior a ésta), sobre el ambiente social en torno al 15M; colaborador de medios de referencia como Qué leer; y antólogo de la nueva generación de narradores de los 80 (Última temporada, Editorial Lengua de Trapo). Trae esta temporada una de esas historias ambientadas en un futuro cercano, con un nosequé apocalíptico del que no se dan muchos detalles, un tiempo en el que se ha extinguido la literatura y su protagonista, que aún quiere escribir, huye a un pueblo habitado por viudas sin conexión a internet. Es una historia de amor que abre con la sentencia "-No estoy enamorado de ti".

MAÑANA TODAVÍA, varios autores (Fantascy)
Doce distopías para el siglo XXI. Porque el Apocalipsis no tiene por qué ocurrir siempre en Estados Unidos. Puede estar protagonizado -y escrito- por españoles. Aunque suene raro. Si eres un enamorado/a de la ciencia ficción -como la que escribe- y del género distópico en particular, las doce historias que junta el escritor y periodista Ricard Ruiz Garzón te harán el verano muy entretenido. Aunque también harán que mires suspicaz todo a tu alrededor, buscando la semilla del futuro nefasto, sobre todo en las pantallas. Algunas narraciones resultan demasiado juveniles -ya que pertenecen a este género sus autores-, pero otras, como las de Bueso, Negrete o Elia Barceló, son un auténtico gusto.

martes, 29 de julio de 2014

Festival de literatura imposible

¿Y qué es imposible? Mejor quedémonos con la diferencia que hizo el maestro Ray Bradbury: "Fantasía es aquello que jamás podrá ser, ciencia-ficción aquello que aún podría llegar a ser". Y yo no soy mucho de fantasía, pero sí de ciencia ficción. Es una lástima que los pocos festivales de literatura que celebramos en España tengan tan poca repercusión en los medios. Asturias no es sólo la Semana Negra de Gijón -genial, por otro lado-. Del 30 de julio al 2 de agosto se celebra en Avilés el Festival Celsius 232 de literatura de fantasía, ciencia ficción y terror -de nuevo en alusión al maestro por la que él llamó su única novela de ciencia ficción, Fahrenheit 451, pues 232 son los grados celsius a los que ardería el papel-.

El festival atrae a las mejores firmas de estos subgéneros a nivel nacional e internacional. Participarán en conferencias y firmas de libros. Podréis encontrar algunos nombres como Patrick Rothfuss, autor de El nombre del viento que llenó el Espacio Fundación Telefónica de fans hace unos meses. También estarán Rodolfo Martínez, Thanya Castrillón, Juan Miguel Aguilera, Espido Freire, Vanessa Montfort, Manuel Vilas, Iván Martínez, Ricard Ruiz Garzón, Laura Fernández y Brandon Sanderson, ganador del Hugo 2013 -uno de los premios más prestigiosos del mundo de literatura scifi junto con el Philip K. Dick y el Nebula- a la mejor novela corta, que pisa España por primera vez. Aquí podéis ver el programa completo del festival. También, los hijos de Mary Shelley -madre de los tres subgéneros-, desde la primera edición del festival, llevan a cabo la madrugada de cada noche veladas teatrales, musicales y poéticas con Fernando Marías al frente. La programación de este año aquí.

Si estás de vacaciones y eres un amante de la literatura imposible, Avilés te espera.





viernes, 25 de julio de 2014

Ajoblanco: la revista de la libertad

Alguien debe de estar equivocado. El papel puede cambiar el modo de ver la vida de una persona. Montones de papeles pueden cambiar el modo en que una sociedad se entiende a sí misma. Más de cuatro generaciones abarcó Ajoblanco, una de las revistas culturales más emblemáticas de España, estandarte del progreso social, de la libertad individual y de la creación transgresora. Inaugurada en 1974 por un joven Pepe Ribas, vivió los últimos años de la dictadura franquista, la incertidumbre de la Transición, el revuelo de la Movida Madrileña y la calma democrática de los 90. Cerró en 1999, con más de 20 años de historia. Cuando nadie se atrevía, ellos hablaban de política y arte controvertido, pero también de sexo y de drogas. No había nada que callarse. Pero había mucho que temer.

El Centro Cultural Conde Duque ha organizado para este verano la muestra Ajoblanco: ruptura, contestación y vitalismo (1974-1999), que podrá disfrutarse en la Sala 1 hasta el 21 de septiembre. La muestra recorre temáticamente la trayectoria completa de la publicación, rescatando para ello materiales inéditos o de difícil acceso, reportajes, documentos y líneas de trabajo significativas, junto a los testimonios y escritos producidos por una parte importante de sus protagonistas. Un pedazo de historia del país que pisamos a través de una de sus mejores publicaciones históricas. Algo que ya no se encuentra hoy en día.

Con motivo de la exposición rescato la entrevista que le hice a su fundador, Pepe Ribas, con motivo de la reedición de sus memorias Los 70 a destajo, para la revista ExPerpento en enero de 2012.


ENTREVISTA A PEPE RIBAS (ExPerpento nº 59)


-¿Qué lugar ocupan en su memoria todos aquellos personajes que pululan por las páginas de su novela?
Algunos siguen siendo buenos amigos, otros han muerto y la mayoría son extraordinarios profesionales que han mejorado la psiquiatría, la medicina natural, las tecnologías alternativas y el mundo de la ecología, el cine, la literatura, el arte, la música, el teatro, los viajes de aventura, la ayuda humanitaria. Fuimos pioneros desde la base social. En los primeros números de Ajoblanco de los años setenta, convocábamos a través de manifiestos a los lectores anónimos para que fundaran colectivos de los temas que les inquietaban: educación, cine, ecología, sexualidad libre, literatura, viajes. antimilitarismo, comunas, autogestión, etc. Así, debatiendo y experimentando, aprendieron oficios y profesiones. En la actualidad, esos miles de lectores no son memoria, son amigos y profesionales solventes que me explican como está la situación. Mantengo el contacto y los ojos abiertos.

-¿Cómo fue el trabajo de recopilación y composición de la obra?
Nunca pensé que me llevaría tanto tiempo. Quería reconstruir la crónica de aquellos años desde cómo los sentimos y cómo los vivimos entonces. También lo que soñamos y lo que supimos. Me mantuve aislado durante siete años en una casa perdida en un bosque, con los papeles de la época, las músicas, la prensa, mis diarios personales, las publicaciones e hice más de trescientas entrevistas a personajes de entonces. Y muchas llamadas telefónicas nocturnas. Afortunadamente había guardado cartas con nombres y apellidos, internet hizo el resto por encontrar a esa gente. Fue un trabajo fascinante de recuperación de muchas memorias. Los ‘70 a destajo es una obra coral.

-Los 70 a destajo. Ajoblanco y libertad vuelve tres años después. ¿Su salida le provoca la misma ilusión que entonces?
Sí. El movimiento de los indignados, la crisis política y económica y la falsa democracia, hoy en boca de casi todos, han transformado Los ’70 a destajo en una obra de referencia obligada. Pues en nuestras propuestas, elaboradas por tanta gente sin autoritarismo ninguno, se encuentran las claves de la regeneración posible desde la base social. También se explica cómo se abortó aquella transformación no autoritaria ni jerárquica. Hay que tener en cuenta que Ajoblanco no soy yo ni un pequeño grupo de personas, sino miles de lectores que se pusieron en marcha. Al menos conseguimos cambiar las costumbres cotidianas, la familia y el respeto entre las diferentes generaciones.

-Ajoblanco fue un referente libertario para los jóvenes de su época. ¿Cómo llevaban unos veinteañeros esa responsabilidad?
Con ilusión, mucho trabajo y responsabilidad. Pero cuando los políticos profesionales y los medios de comunicación pactaron el reparto de la herencia franquista, se abortó el proceso (1978) y cundió el punk, el nihilismo y el consumismo. Ya nadie se creyó nada y se sustituyeron los libros por las marcas; las ideas humanistas por el marketing.

-¿Sería hoy posible sacar una publicación de ese tipo?
No. Las redes de distribución de la cultura, del conocimiento y de la construcción de imaginarios están en manos de la multinacionales y de los financieros. Apenas queda pensamiento e información libre. En la prensa solo escriben los que están en el sistema.

-Usted y sus compañeros vivían en una acción constante. Eran tiempos de cambio. ¿Qué le sugerimos los jóvenes de hoy?
Los muy jóvenes ya no son postmodernos, banales o superficiales o hedonistas. Son personas preocupadas que ven cómo les han dejado sin futuro. Algo grave y profundo ha fallado. Y reaccionan contra la manipulación y la mentira. Los indignados son una clara muestra de ello. Creo mucho en las nuevas generaciones porque no son dirigistas ni autoritarios, son muy cívicos, como se vio en las plazas de España. Y bastante más preparados que las generaciones precedentes. Pero el proceso será lento.

-Los 70 a destajo está llena de arte. ¿Cuáles fueron las personalidades que más le influyeron en aquella década?
La gente sin nombre ni apellido. Fuimos una generación con mitos pero sin maestros. Si algo me influyó fue la California de 1966, el mayo francés, los situacionistas y sobre todo los libertarios españoles de principios del siglo XX.

-¿La cultura es obra de todos o la dictan unos pocos?
La cultura ha de ser colectiva, es un bien que nace de la interacción entre ciudadanos libres que se motivan y buscan juntos nuevos retos y nuevas propuestas y soluciones a los conflictos. La cultura dirigista es fascismo nacionalista o estalinismo. Jamás hay que confundir cultura con industrias culturales. La industria busca el beneficio económico, la cultura busca el buen vivir. Hoy en España, la dictan unos pocos y en Cataluña la situación cultural de los que dirigen la cultura es prefascista.

-¿Cuál es la gauche divine de nuestros días?
Los funcionarios que se dedican a gestionar con dinero público y desde el partidismo y el amiguismo los presupuestos de cultura y el reparto de subvenciones.

-¿Son Internet y las redes sociales depositarias de la cultura actual como lo fueron sus publicaciones?
Por supuesto. Es donde está el debate en libertad y donde despiertan las conciencias. Donde la gente se encuentra y se conoce. Y es global.

-En época de crisis, parece que lo último que se mira es la cultura. ¿Corre auténtico peligro?
No. Si desaparece, el ser humano se extinguirá del Planeta como en su día les ocurrió a los dinosaurios. La cultura filtra el salvajismo de una especie demasiado depredadora. Y Gaia no perdona.

-¿Cuál cree que es la contracultura de hoy, si es que existe?
La cultura que nace en la calle y no pide subvención ni permiso porque se hace por necesidad experiencial, por sentirse vivo en una sociedad inmadura gobernada por insensatos.

-¿Le han quedado memorias para más libros?
Por supuesto. No tardaré en iniciar la continuación de Los 70. Pero el de los 80 y 90 lo haré desde el hoy. Seré cruel. He perdido grades dosis de ingenuidad. Y hay que dejar huella de lo que realmente ha ocurrido y está pasando.