Páginas

sábado, 15 de noviembre de 2014

Ocurrió en mi habitación...

De ROOM ART FAIR siempre recuerdo el bullicio. Sobre todo el de aquella segunda edición, que fue para mí la primera, que fue también la primera en el Praktik Metropol de Montera. Pero ellos empezaron en el Hotel Mayerling, y por determinados motivos que no acabo de entender, han decidido volver al "lugar que los vio nacer" para esta cuarta edición. No juzguen antes de leer: sigue pareciéndome una buena feria, original y muy interesante, que mantiene gran parte del frescor y la dinámica escaleras arriba y abajo que la hizo diferente del resto. Pero después de mi visita me quedé con un cierto regusto a que todo tiempo pasado fue mejor. A que es difícil mantenerse a la altura de uno mismo. Quizás es por el reducido número de habitaciones, porque ahora hay menos comisarios, por el -permítanme- incomodísimo horario acotado para la prensa que te obliga a visitar la feria cuando aún están los galeristas recién despertados y ultimando detalles. Fue un paseo silencioso arriba y abajo por ese pequeño hotel que en nada me recordó a la gente que se atascaba a izquierda y derecha por aquellos pasillos multicolor, asomándose a las habitaciones abarrotadas, sentándose en las escaleras, mirando por encima de la cabeza presentaciones y performances. Fueron los tiempos de mi habitación 322, al fondo del pasillo a la derecha, cerrando para ir a inspeccionar el resto de la feria y luego volver cargada de nombres, fotos y tarjetas, y recibiendo visitas maravillosas de las que -por suerte- no te podías librar. Fueron los tiempos de un hotel inmenso y vibrante en el que no sólo los galeristas tenían cabida, si no también fundaciones, patrocinadores, prensa especializada y bloggers. Un magma de sinergias que ya no queda. O al menos yo no he visto.

3K ART
Quiosc Gallery
La entrada al Mayerling irradia ilusión y juventud. Eso se mantiene en un estallido de colores fluorescentes, agradecimientos a Absolut y homenajes a Warhol. Tienes cuatro plantas y una quinta más para los Proyectos Nuevos Comisarios peldaño arriba y arriba por unas estrechas escaleras. Se mantiene esa sensación de voyeurismo, del no invitado, del que se cuela, cuando entras en las habitaciones y lo mismo te la encuentras vacía, que con los artistas presentes y predispuestos a explicar -y vender su obra- o abarrotada de gente porque se está llevando a cabo una actividad. Algunas tienen mejor distribución que otras y te preguntas de quién o de qué depende eso. Hay esculturas colgadas de la ventana y cuadros en la ducha. Vuelven estupendos espacios como Mas id mad, Factoría de Arte y Desarrollo, la Fresh, pero echamos de menos a La Gran y Art Deal Project, que me descubrieron a Elisa Terroba y Emilio Subirá en la tercera y segunda edición.

Factoría de Arte y Desarrollo
Swinton Gallery
Resultaba muy difícil igualar la calidad de los proyectos curatoriales de la anterior edición, cuando me quedé fascinada con los cerditos volantes y el viaje fotográfico de Yaiza-casi-astronauta. Las oportunidades se han reducido de cinco a tres, y Gallery Akaro es la más interesante de reseñar. Desde el principio, todo es una farsa. Garazi Ansa y Daniel Pizarro no son una galería, si no dos comisarios que han decidido pasarse las normas por donde les ha dado la gana. ¿Una habitación incómoda? La regla de RAF es que los proyectos sólo pueden incluir a tres artistas. Gallery Akaro ha traído a más de una treintena. Mediante convocatoria pública, decenas de artistas internacionales les enviaron sus versiones particulares del bicho que les da nombre y las han expuesto como si de uno sólo se tratara. La idea del parásito que es magnífica para el sector del arte. La otra parte de la exposición es una muestra de apropiacionismo sobre algunas obras famosísimas de la Historia del arte, como el azul Klein, las cajas de detergente "Brillo" de Warhol, los carteles de Barbara Kruger y la "mierda de artista" de Monzoni, todas ellas intervenidas con el simpático bichito. Completa el proyecto un archivo histórico sobre obras de arte que critican el propio mercado del arte. Un ácaro joven y embravecido mordiendo la mano que le da de comer.

Gallery Akaro
Gallery Akaro
Gallery Akaro

domingo, 9 de noviembre de 2014

Entrevista al equipo de RAF#4

Vuelve por cuarto año consecutivo, la feria que una vez fue la más distinta de todas: la más original, la más joven, la más dinámica, la más prometedora... Pero ha habido algunos cambios. ROOM ART FAIR es popularmente conocida como "la feria del hotel". Porque aquello que la distinguía de los demás desde su nacimiento era aquello que la hacía singular dentro de un panorama artístico contemporáneo algo saturado y que a veces peca de repetitivo. Tenían galerías de renombre venidas de todas partes de España (e incluso alguna extranjera) y otras menos conocidas que se codeaban, puerta con puerta, al final del pasillo, con estos grandes nombres. Por la mañana, el/la galerista y ayudantes salían de la cama, bajaban a desayunar y vuelta a empezar con la conversión: ese espacio fronterizo entre lo público y lo privado que es un hotel se convertía en galería de arte con láminas sobre la cama, esculturas en las estanterías, cuadros colgados de las ventanas o en la ducha... Era distinta, atrevida, y muy, muy fresca. Allí descubrimos artistas geniales, como el universo invernal y onírico de la fotografía de Irene Cruz; proyectos curatoriales fascinantes, como Yaiza, la chica que quiso ser astronauta y se partió un pómulo; y performances terroríficas como la de Abel Azcona deteniendo la calle Montera con sus gritos ensangrentados desde un balcón.

Pero, ¿todo tiempo pasado fue mejor? Algo ha cambiado en RAF. Nos falta una presencia sonriente, amable y de pelo multicolor. Y el espacio, además, ya no es el mismo: RAF era Praktik Metropol de Gran Vía, el arte bullendo en plena calle Montera. Este año se trasladan al Hotel Mayerling (C/ Conde de Romanones, 6) en Tirso de Molina los próximos días 14, 15 y 16 de noviembre. ¿A qué se debe este cambio? ¿Y por qué se ha reducido notablemente el número de galerías participantes y de los antaño magníficos proyectos de los Nuevos Comisarios?

Lit Ar Co pregunta, y el equipo de RAF#4 responde.

- Después de estas tres ediciones, ¿seguís siendo “la feria de arte más joven de Europa”?
Seguimos siéndolo. Nuestra propuesta se sigue renovando cada año para ofrecer un evento fresco, alternativo, movido y lleno de interés. Nuestra juventud radica en la actitud por romper esquemas y por seguir ofreciendo un espacio de circulación propio para el arte joven y emergente.

-¿Qué debe ofrecer una feria de arte contemporáneo para, año tras año, seguir atrayendo a la gente?
En nuestro caso, que es desde donde podemos hablar, se trata de ofrecer al público una experiencia más que una simple muestra de arte. Nuestra feria se preocupa porque, desde el momento que el público paga su entrada, asista un evento que no tiene nada de acartonado o repetitivo. Cada espacio expositivo es único y está lleno de buen arte que fácilmente te puedes llevar contigo. La programación de actividades asegura que siempre esté pasando algo en el hotel, las propuestas de interacción están en cada espacio y el ambiente es siempre agradable. Lo que sigue atrayendo al público es la experiencia RAF: más que una feria, una celebración del arte joven.


-¿A qué tipo de coleccionista os dirigís: al experimentado o al novel? ¿Os consideráis una feria de arte asequible?
No nos gustar excluir a nadie – el coleccionista experimentado es más que bienvenido en RAF. Sin embargo es cierto que desde nuestros objetivos y filosofía tenemos un compromiso por incentivar un nuevo coleccionismo, uno que se construya desde bases más accesibles. Por eso sí, somos una feria de arte asequible, abierta a más tipos de público, con precios más bajos tanto para los que nos visitan como en las tarifas de participación para los expositores; finalmente apostamos por obras de formatos más cómodos y precios más reducidos que permitan que quien se lo está pensando se decida a invertir y a comenzar su primera colección de arte.

-Se ha reducido notablemente tanto el número de galerías como de integrantes de los Proyectos de nuevos comisarios. ¿A qué se debe?
Se debe en principio al cambio de ubicación… tenemos menos espacios expositivos y por ende reducimos el número de participantes. Este año queríamos un evento más compacto, lo cual en parte está relacionado con el hecho de haber puesto en marcha nuevas iniciativas como jäälproject que se llevará a cabo el 21 y 22 de Noviembre, también en el Mayerling. Este espacio, aunque con menos habitaciones, nos permite tener el edificio completo para nosotros y esto es algo que nos gusta, es más amable para el público y ofrece un evento más cerrado e íntimo.

-¿Y por qué el cambio de ubicación? RAF era sinónimo de Praktik Metropol.
En realidad somos sinónimo de hotel y en específico de aquel que apoye la propuesta y con ello al arte joven. El Mayerling fue nuestra primera casa y nunca ha dejado de ser un colaborador de nuestras propuestas. Este año, como en otros, ha mostrado su compromiso con la escena cultural madrileña; su apoyo y disposición con el evento nos han hecho apostar de nuevo por este espacio y por eso nos hemos trasladado al corazón del barrio de los Austrias.

-¿Qué os hace diferentes de otras ferias de arte jóvenes como CASA//ARTE y SUMMA?
Cada propuesta es diferente en sí misma. Nacimos antes y nos desmarcamos desde el principio del formato tradicional que plantean las ferias y que, en las que mencionas, aún se sigue. Nos alejamos del stand y de los espacios cúbicos de exposición para buscar intimidad, cercanía y un tono más sencillo – el hotel nos ha permitido cumplir con ello y ofrecer un evento de micro espacios variados que se aleja de cualquier planteamiento monótono.
Por otro lado nuestro compromiso ha sido siempre el de que nuestra feria sea más asequible y eso también nos distingue; las tarifas de participación les permite a espacios jóvenes y colectivos mostrar sus artistas en un circuito ferial en el que de otra forma sería más difícil acceder; incluso para algunas galerías con más andadura es una oportunidad magnífica para acercarse a nuevos públicos sin tener que hacer una inversión de riesgo. Luego, la accesibilidad se traduce también en tener una oferta de precios que más personas se pueden permitir y en enviar con ello el mensaje de que el arte no es cuestión de élites sino de quienes lo quieren disfrutar.

-¿Qué posibilidades ofrece la ubicación en un hotel? ¿De dónde surgió esta idea?
La idea surgió de repasar la experiencia de una Mega feria como es la Armory Show de Nueva York que, en sus inicios, tuvo su primera sede en el legendario Gramercy Park Hotel. Sin la intención de copiar pasos, nos gustó la idea de hacer una feria de hotel como forma de resistirse al formato tradicional y de romper ciertas barreras que allí se plantean con el público general. Buscábamos hacer algo más divertido y encontramos en el hotel la posibilidad de ser más informales en la forma presentar el arte que nos gusta. Nos permitía cercanía e intimidad. Por otro lado, el hotel nos ha obligado a todos a ser más creativos – el tener que usar la habitación y su mobiliario hace que el montaje deba ser más creativo y deba jugar y aprovechar elementos que en 3 paredes blancas no te vas a topar. Esto hace que todo sea más interesante.

-¿Cuál es vuestra valoración personal de la situación de la compra-venta de arte en España?
No se puede decir que el mercado artístico en España es fluido, no en la situación económica en la que estamos. De hecho activar las ventas es una de las partes más complicadas de nuestro trabajo. Podríamos decir que la recesión económica hace que las prioridades sean otras más básicas, pero en el fondo creemos que la falta de inversión en el arte se debe, también, a una apuesta cada vez menor por la educación y la cultura. Esto es evidente desde el ámbito institucional y en lo que respecta a las políticas públicas de apoyo al arte que, la verdad, dejan mucho que desear. Lograr que se compre más arte exige de fondo un cambio de mentalidad, una en la que se entienda la importancia de creer y apoyar más el arte, las empresas creativas y el pensamiento cultural.
Estamos también en una sociedad donde nos gusta comprar cosas que se tiran al instante y nos gastamos una enorme cantidad de dinero en ello. El arte está hecho para mantenerse en el tiempo; cuando compras una pieza no adquieres un bien de comprar y tirar. Se trata de un bien que se resiste a la idea de un consumismo vano. Nuestra idea es transmitir eso en medio de una época y una sociedad que debe aprender otra forma de consumo más responsable.

domingo, 12 de octubre de 2014

La Gran: arte para todos

Dentro del ambiente inevitablemente adinerado -elitista me suena aún peor- que se respira en las grandes ferias de arte, porque su objetivo es -por suerte y sin engañar a nadie- vender obra, encontramos un rincón apto para todos los bolsillos. Mientras charlamos, veo la primera pieza vendida en mi recorrido por ESTAMPA a un precio que no alcanza las tres cifras. Una pareja sopesa las distintas ediciones y se queda con Poe. Mi interlocutora se lamenta: "era mi preferida". Y yo también me lamento: "si no tuviese tan poco dinero, también me llevaba uno". Porque me encanta. En realidad, encantar, para un Elisa Terroba, se queda corto.

La Gran continúa con su filosofía de acercar el arte al gran público, de que la voluntad de coleccionar arte para el propio y ajeno disfrute y de pagar a los artistas por su trabajo (que parece que a mucha gente se le olvida que el arte en todas sus vertientes también es un oficio) no esté destinado tan sólo a los bolsillos pudientes. Pedro y Marta han traído a ESTAMPA su habitual selección de objetos de artista con algunas nuevas producciones aún no vistas en otras ferias. Además, también ofrecen obra original de artistas realizada específicamente para ellos. Ya no se trata sólo de producir: también mostrar, promocionar, explicar y comercializar diversos artistas a través de la venta de sus piezas y de exposiciones individuales en el espacio de La Gran.

En ESTAMPA -no cierres el domingo sin ver la que probablemente sea la mejor feria del otoño- podemos ver a:

- Elisa Terroba: ahí sigue su libro de artista 1984, labrado y con su ojo vigilante, esperando a que mi bolsillo esté más pudiente. También las piedras literarias, las historias recortadas con son soporte para el sueño, el cohete de páginas ondulante, siempre trabajando en torno al libro y la palabra como soporte físico del arte.


- Enrique Marty: uno de los artistas más comentados del momento gracias a su exposición en el Lázaro Galdiano de Madrid. La Gran trae una selección de laminas que son muestra absoluta de su imaginario particular y que han formado parte de un vídeo de animación a disposición del espectador.


- Laura Salguero: con una selección de acuarelas que reflexionan en torno a lo exótico. Y ese chico limón, sacudiendo las piernas en el vacío, contemplando a los viajeros miniaturizados en busca de lo exótico.


- Marina Núñez: cuatro infografías de pequeño formato en papel de algodón, cuatro mujeres hermosas, apacibles, carnales, hechas en una intervención posterior con pintura, la imagen como licuándose. 

jueves, 9 de octubre de 2014

Arte pasado por agua

Porque lo cierto es que, la primera obra que me paré a contemplar, en un alto no planeado cuando reconocí una voz querida en mi linea recta hacia una galería amiga, se trataba de una pieza empapada. Un libreto de hojas viejas flotaba en el agua estancada de un recipiente. Declaración universal de los derechos del hombre de 1948: papel mojado, de Raquel de Prada. Bárbaro.

"Sticked painting" de Arancha Goyeneche
Fuera todo era lluvia y bochorno de un otoño que no termina de llegar. ESTAMPA, la feria por antonomasia (no hay quien la desbanque) de esta estación, renueva logo, más colorido, más saltimbanqui, y una carpa blanca plastificada que oculta la fachada de la -otra vez- nave 16 del Matadero. Coleccionistas, vips, prensa, taquilla... y una moqueta roja pisoteada te lleva hasta la puerta de entrada. ESTAMPA respira experiencia. Años y años de llevar haciéndolo bien y acertando. Con galerías nacionales de renombre como Adora Calvo, Astarté, Cámara oscura, Juan Silió, Juana de Aizpuru, Paula Alonso, Pilar Serra... y toda una sección dedicada al país invitado: México, con ocho galerías que han traído hasta la capital madrileña lo mejor de aquella gran tierra. Pero saben bien que el arte no son sólo galerías -ahí están los dibujos a mano alzada de Juan Francisco Casas, de periplo estadounidense, toda una galería para él solito-, y también encontramos una pequeña - demasiado pequeña- selección de editoriales: hilatina ediciones con una exquisita selección de objetos y libros de artista y los increíbles libros del zorro rojo y nórdica. También encontramos en Taller del Prado, Quorum, Obra recent... piezas para llevarse a casa directas desde la print shop edition. Aunque quizás se eche de menos -o quizás no- ese aire con el que nació ESTAMPA hace 22 ediciones de ser una feria especialista en grabado. Ahora, cabe todo. Ahora, quizás sea difícil distinguirla de las otras tantas ferias que tenemos apuntadas en el calendario.

Santiago Ydáñez
Welcome&Collect Art! es el lema de esta nueva edición. En un mercado difícil, en un país difícil, el coleccionista español sigue siendo el objetivo. Bajo la carpa blanca se ha habilitado el gran espacio Colecciona para atender tanto a veteranos como a iniciados. Cada día que dure la feria -hasta el domingo 12 de octubre- un coleccionista de la Fundación Banco Santander llevará al público de visita guiada, quizás enseñándole cómo y dónde mirar. Hoy viernes a las 16.00 horas se entregarán los premios y becas ESTAMPA: el de la Comunidad de Madrid/ESTAMPA ha ido a parar a la obra La cara oculta de Mateo Maté en el stand de la galería NF. 

"Transformación" de Cristina Almodóvar
Y ya que estás por el barrio...
Acércate a la Nave 73 para ver la pequeña exposición Seis viajeras permutables: Irene Barquilla, Adriana Martín Berges, Nuria Baena, Patricia Mateo, Anxela Pérez y Virginia González. Una pequeña delicia.

Nuria Baena
Adriana Martín Berges

viernes, 19 de septiembre de 2014

Summa una vez más

La segunda edición siempre es de consolidación. De repetir el modelo de la primera -si es que fue exitoso- o de corregir los errores cometidos. Aquella fue una feria discreta; al menos eso es lo que yo recuerdo. Quizás fuimos a horas imprudentes, pero algunos incluso hablaron de que vieron esos matojos western rodar en medio de la desolación. ¿Cómo hacer que una feria de arte contemporáneo en una ciudad como Madrid donde ya existen una, dos, tres, cuatro... tenga éxito? ¿Cómo diferenciarte cuando tú mismo, Art Fairs, ya tienes otra feria de objetivo idéntico -dar a conocer y vender arte contemporáneo- unos meses más tarde? Supongo que lo primordial era diferenciar los espacios entre SUMMA y JUSTMAD. Ésta, acertadamente trasladada al COAM, respirando la luz del cemento y del cristal, aún mantiene un perfil más emergente, dinámico, arriesgado, moderno... SUMMA va camino de convertirse en el "nuevo ARCO". Incluso se rumoreaba por los pasillos de la nave 16 que, si en la edición de 2015 aumenta el número de galerías -en esta edición, unas 60- como ha ocurrido con respecto al año anterior, quizás haya que dejar atrás Matadero para trasladarse a espacios "más grandes". ¿Suena eso a la aséptica Ifema? Esperemos que no.

Galería Enrique Guerrero (México)

Juan de Nieves, director creativo de la feria, comisario de profesión -y eso, dicen, se nota-, reconoció que el espacio de Matadero "desde luego que ayuda" a hacer una gran feria. En concreto, "una feria sexy". Y algo de razón hay que darle. Lo cierto es que, entre la multitud de la jornada para prensa y profesionales -sí, de verdad, esta vez hubo mucha gente-, se respiraba una aire atractivo y optimista. Los stands, aún a medio colocar algunos, invitaban a acercarse, a deleitarse, a informarse. Esperemos que a comprar. El arte español es tan bueno y tan malo como cualquier otro que se esté creando en este momento. La diferencia es su mercado interno y su prestigio social.

Paula Alonso Galería (España)

La calidad de una feria dicen que se mide por sus galerías. "Una feria es un espacio dedicado a ellas y a sus artistas", recordó De Nieves, "y tienen que ser unas galerías ajustadas al tiempo en que vivimos". Esta edición se han incorporado grandes nombres como Juana de Aizpuru, además de algunas francesas, alemanas, portuguesas y filipinas. Volvieron a repetirse la sección UP, dedicada a aquellos espacios con menos de cinco años de trayectoria, y la sección Transversal, que presentó los proyectos comisariados por Gloria Moure sobre cine en 16mm, y Marina Fokidis desafiando las barreras geográficas y culturales entre norte y sur.

SUMMA estará abierta hasta el domingo 21. La primera de la temporada antes de que llegue ESTAMPA y las emergentes de noviembre y diciembre, que este año, voy avisando, vienen con algunos cambios no del todo mejores. Por ahora, esta primera parada respira profesionalidad, calidad y mesura. ¿Tras los pasos de ARCO? Puede ser: 20 euros de entrada general (12 para estudiantes y desempleados). Aquí se viene a gastar.

Galería T20 (España)
Galería Gema Llamazares (España)