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Sweetie, Cecily Brown

domingo, 20 de abril de 2014

Cambia tu bodegón por un Julio Falagán

Como decía Javier Díaz Guardiola en ABC, "todo el mundo tiene una tía que pinta". Son esos cuadros horrorosos -bodegones campestres, floreros o retratos de familiares en su mayoría- que colgamos con obstinación en las paredes de nuestra casa hasta que se le deja de prestar atención y, gracias a dios, podemos guardarlos en el trastero. Seguro que tienes alguno de esos cuadros. O si no, una acuarela que pintaste de pequeño. El artista Julio Falagán te ofrece la oportunidad de deshacerte de ellos y, a cambio, llevarte -sí, sí, gratis- una de sus obras. Se trata del Proyecto de los cuadros populares que el artista lleva varios años poniendo en marcha. Es un habitual de los mercadillos y tiendas de objetos usados en busca de estos cuadros viejos que luego, muchas veces, interviene y da vida propia, como vimos en su participación en la exposición Hacer en lo cotidiano. A través de su web, el público puede imaginar cómo intervenir los paisajes que Falagán propone, creando a través de cada intervención una obra que, en cierta medida, es de todos. Con cada nueva visita podrás ver cómo el paisaje avanza hasta obtener el aspecto bizarro y disparatado que es marca de la casa. Además, hasta el 30 de abril tendrá lugar la "Operación trueque" en el espacio Utopic_US, donde podrás realizar ese trueque de cuadros familiares por un auténtico Falagán (el e-mail del evento es quierounfalagan@hotmail.com). ¿A qué esperas? ¡Desempolva el trastero!


lunes, 14 de abril de 2014

¿Qué será de nosotros?

¿Qué fue de Sophie Wilder?, Christopher R. Beha
(Ed. Libros del asteroide)

Charlie Blakeman tiene la teoría de que los hijos de padres fallecidos tienden a arrejuntarse entre ellos. Tal vez sea por la soledad, por compartir la experiencia de la pérdida, o quizá tan sólo por el desconsuelo. A su padre le enterraron en una ceremonia católica porque era lo convencional, y desde entonces no había vuelto a pisar una iglesia. Pero Sophie Wilder, la profunda inteligencia literaria, el alcohol y los cigarrillos, el sexo con los estudiantes, el pelo corto y negro, reapareció años después de que dejaran de verse -y amarse- en la universidad convertida en una devota católica. Efectivamente, ¿qué fue de ella?

¿Qué fue de Sophie Wilder? es la primera novela de Christopher R. Beha, colaborador habitual de Harper´s Magazine, The New York Times y The London Review of Books. La han descrito como "sobria, poco sentimental e inteligente" (Whasington Post) y "sorprendente literatura contemporánea" (Commentary) entre otras cosas. Trata de unos "jóvenes blancos neoyorkinos acomodados" encantados de conocerse que se dedican al arte. Entre ellos está Charlie Blakeman, que publicó una primera novela sobre este ambiente (un poco a lo Easton Ellis) y pasó sin pena ni gloria. Ahora no consigue escribir y ha vuelto a su vida Sophie: su novia-rollo-amante de la universidad, buenísima escritora y lectora que fue famosa durante unos meses por un libro de relatos, y que después se casó y se convirtió al catolicismo. Lo cierto es que es una novela sencilla y correcta, con algún pasaje destacable, que gustará a los amantes de la novela clásica. Clásica entendida como una estructura lineal, basada en las experiencias vitales de los personajes y con algo de reflexión metaliteraria, con un suspense que se resuelve al final y un final medianamente abierto, que lo máximo que se arriesga en cuanto a experimentación formal es en la combinación -muy buena- de la narración en primera persona de Charlie y en tercera persona de la vida de Shopie -un narrador omnisciente que quizás pueda ser la futura voz narrativa de la obra aún no empezada de él-.

Lo mejor de la novela es la descripción de la atmósfera universitaria y la relación de los dos protagonistas, encerrados en una habitación de residencia de estudiantes entre pitillos, libros y borradores, sin un atisbo de duda de que los dos conseguirían ser grandes escritores porque, al final y al cabo, tenían talento y lo deseaban con todas sus fuerzas -"es lo que echo de menos de aquellos días: la libertad de desear; la creencia de que nuestros deseos nunca nos decepcionarían"-; y también la trama secundario que se esconde en carpetas de cartón: Sophie, como buena católica, cura al padre de su marido en su lecho de muerte, Bill Crane, un señor arisco que abandonó a Tom después de provocar el incendio en el que murió su mujer... o eso creían. Lo que no me termina de convencer es la conversión de Sophie, una de las peidras angulares de la historia. Me suena a que a Beha se le ocurrió el giro del personaje, y efectivamente, es muy buena, pero no sabía muy bien cómo justificarlo. O quizás la lectura de los santos y el repentino calor de dios mientras asistía a una misa era lo que pretendía. Aún así, ¿recomendable?, sí, bastante.

miércoles, 2 de abril de 2014

"La memoria es la que almacena toda nuestra vida"

Los que sois fieles lectores de Lit Ar Co ya sabéis de la fascinación que siente esta autora por el libro, no sólo como soporte y canal literario, si no como objeto en sí mismo, protagonista de debates, modificaciones e incluso soporte artístico. Éste es el ejemplo de las obras que os traigo a continuación. Las vi por primera vez expuestas en Art Madrid (que hay mejor que acudir a una feria de arte contemporáneo para descubrir nuevos artistas), en la galería Rodrigo Juarranz de Aranda del Duero. Su autora es Beatriz Diaz Ceballos, asturiana nacida en la década de los 70, licenciada en Bellas Artes (especialidad Dibujo) y que ha expuesto en ferias de España, Bélgica, Alemania, Croacia y Holanda. Las piezas, además de estéticamente bellas y muy bien trabajadas, se articulaban las unas con las otras en un discurso poético en torno al objeto libro como vida: una vida que mana de las palabras de un escritor, que crece y echa raíces en la mente de los lectores, que se desparrama de lo inmenso e inabarcable de la creación, que es temida y encarcelada por aquellos que temen la libertad individual que otorga la Literatura. Son estas cuatro obras (que hablan tan perfectamente por sí mismas que no hace falta que os indique cuál es cada una) las que os muestro en esta entrada. 

- ¿A qué disciplina se acerca más tu obra: a la escultura o al libro de artista?
A la escultura. Comencé con estructuras en tres dimensiones pero encerradas en la estructura de un cuadro, y poco a poco he ido liberándolas.

- ¿Qué intención hay tras el uso de los libros como material artístico?
Aunque es evidente que los libros son imágenes muy icónicas en nuestra sociedad, los utilizo de una manera muy similar a como he utilizado otros objetos. El libro aparece en mi trabajo como objeto encontrado en un momento en el que las letras eran las dueñas de mis piezas. Ahora lo veo como un salto lógico, pasar de trabajar con letras a pasar a trabajar con libros, pero en su momento me pareció un elemento más. Elemento que me atrapó desde el principio.

- ¿Y tras las palabras que brotan, se derraman, quedan atrapadas…?
Mis libros pretenden ser pequeñas historias, historias individuales, donde mis protagonistas se niegan a ser encasillados en una única y cerrada historia. Por eso escapan, buscan nuevas combinaciones para nuevas historias.

- ¿Qué quieres contar acerca de la “memoria”?
La memoria es la que almacena toda nuestra historia, donde están las sensaciones, los recuerdos, olores, etc. Podría decir que la memoria queda representada por el objeto libro, por el contenedor de palabras. Y es a partir de ahí donde comienzan ha surgir las piezas.

- ¿Con qué otros objetos has trabajado?
Desde el principio he trabajado mucho el objet trouve en choque con la fotografía. Todavía hoy siento fascinación cuando me encuentro objetos no esperados por la calle. No puedo evitar recogerlos y guardarlos. Y son estos objetos los que me permiten a veces comenzar mis series. En el caso de la serie Biografías, fueron dos preciosos libros encontrados en un contenedor.  Otras veces el proceso es el contrario. Me atrae un objeto, al que le iré añadiendo toda clase de cosas o estructuras hasta conseguir el resultado buscado.

- ¿Cuál es el criterio de elección de los libros sobre los que trabajarás?
Depende de la pieza, pero la elección suele ser de carácter formal, tamaño, color, etc. Reconozco que cuando manipulo un libro que haya leido o que me parezca un clásico, me cuesta un poco más. Respeto mucho los libros, pero no es el contenido del libro lo que me interesa, sino la idea de que es un contenedor. Un libro tiene una relación directa con el espectador, nadie se puede escapar a la idea de libro y lo que éste significa.

- ¿Eres lectora o tan sólo se trata de un objeto fetiche?
Soy una gran lectora. Además siempre me ha gustado atesorar libros. No se si por la falsa ilusión de pensar que la gente que tiene más libros es más sabia, o porque son bonitos en si. Pero la verdad es que mi casa está bastante llena. Ahora tambien el espacio donde trabajo, hay libros por todas partes.

- ¿Qué papel crees que juega el lenguaje en nuestra sociedad?
Fundamental. Para mi somos sociedad gracias al lenguaje, sino seríamos manada. Pero es algo tan innato en nosotros que muchas veces no le prestamos la suficiente atención. Estructuramos nuestro pensamiento dependiendo de la estructura de la lengua que hablamos, y creo sinceramente que estamos empobreciendo todo nuestro entorno al empobrecer tanto nuestra lengua.

- ¿Quiénes son tus referentes en el Arte –nacionales e internacionales, vivos y muertos-?
Son muchos los artistas que me han fascinado y que de una u otra manera me han influenciado. Sin contar a los grandes de la historia del arte, los primeros que pondría, aunque parezca extraño, son todos fotógrafos, Fontcuberta, Lekuona, Witkin, etc. Luego apareció la poesía visual, y con ella Brossa, Madoz, etc. Sería una lista infinita.

martes, 25 de marzo de 2014

"No hay ficción que no sea una muestra autobiográfica"

Autopsia, de Miguel Serrano Larraz
(Ed. Candaya)

Pertenece a esa generación de escritores -y de personas- nacidas en los 70, niños en los convulsos 80, estudiantes universitarios en los tranquilos 90 y a los que el nuevo milenio e Internet y las redes sociales  y el whatssap les pilla algo crecidos y, sobre todo, escépticos. Miguel Serrano Larraz viene del mundo del relato corto, y esta primera novela es una especie de redención. Había demasiadas cosas que contar en demasiado poco espacio. No hagan caso al resumen de la contracubierta, porque no sólo se trata de un niño de clase media, media-alta, que fue a un colegio concertado y después a la universidad, que tuvo amigos y novias, que tuvo una familia estable que le quiso y le cuidó, y aún así le hizo la vida imposible -es imposible saber por qué- a una niña feucha y débil llamada Laura Buey; habla de la maduración, de los días cotidianos y de los errores de una generación de millones de españoles que se verán reflejados en un espejo un tanto sucio. Pero lo que parecía ser un buenísimo ejemplo de metaliteratura con ese protagonista al que pegan unos skinheads que escribe un poema titulado "El día que me pegaron unos skinheads" y el inicio de una novela titulada "El día en que me pegaron unos skinheads" sobre un chico al que pegan unos skinheads y escribo un poema sobre un chico al que pegan unos skinheads, al final de toda esta telaraña mental resulta que lo único verdadero es el protagonista y autor, Miguel Serrano Larraz, y que todo lo que cuenta es terriblemente verdad.

- Se lo tengo que preguntar, ¿de verdad le pegaron unos skinheads?
Sí, de verdad. Aunque me pegaron poco, ni siquiera hubo sangre (no por falta de ganas, me temo). Tenían mucha energía, una energía contagiosa. Daba gusto verlos correr. Los veías correr y te entraban ganas de correr a ti también, así de contagiosa era la energía que desprendían. Todos éramos más jóvenes entonces. Tuve la suerte de que fuese a plena luz del día, en una avenida muy transitada, y tal vez tuvieron miedo de que alguien me defendiera. Aunque nadie me defendió. Ni siquiera yo me defendí. Fueron cuatro o cinco puñetazos, nada más. Tal vez seis puñetazos. Dudo que fuesen más de seis.

- ¿Cuánto hay de autobiografía y cuánto de ficción en Autopsia?
Yo tengo la convicción de que la autobiografía, el género autobiográfico, es una forma de ficción, y por otra parte no hay ficción que no sea, a su modo, una muestra autobiográfica. Yo me muestro en lo que escribo, pero es posible que los escritores que escriben novela histórica, por ejemplo, se muestren todavía más. Un señor que decide dedicar tres años de su vida a escribir una novela sobre los templarios y sobre la relación de los templarios con los extraterrestres, por ejemplo, está desnudando su alma ante los lectores. Él cree que habla de los templarios y de los extraterrestres, pero en realidad nos está mostrando su corazón al desnudo. Puede resultar sumamente conmovedor.

- ¿Cree en la escritura literaria como un proceso de confesión –y de sanación-?
No. El poeta es un fingidor. El novelista también. Los textos de ficción solo pueden curar a aquel que sufra enfermedades ficticias. Esta entrevista se realiza por escrito y por lo tanto la está respondiendo un personaje de ficción.

- ¿A quién le practica la autopsia en su primera novela: a sí mismo, a su familia, a una generación…?
Imagino que a todos a la vez. A un personaje que es, a su manera, un “hombre sin atributos”. A un pasado ambiguo. A una generación despistada, que aún no se ha dado cuenta de que está condenada a la extinción y al olvido. A una familia cualquiera.

- ¿Se superan con el tiempo y la práctica esos miedos literarios que tiene el escritor adolescente?
Imagino que hay quien los supera, pero no es mi caso. El miedo al fracaso y el miedo a la derrota y el miedo a la humillación (o al ridículo) permanecen maravillosamente intactos. Aunque es cierto que, en mi experiencia, la práctica los hace más llevaderos, cuando acabas por darte cuenta de que casi todo da lo mismo, al menos en literatura. Entonces empiezas a reírte.

- ¿Qué poso dejan en la madurez los ídolos juveniles como DJ Hans Castorp?
Un vacío enorme. Quedarse sin ídolos nuevos resulta desolador. Y revisar los ídolos de otra época también puede conducir a una melancolía muy dolorosa. Tener ídolos con pies de barro puede resultar cómico, pero aún peor es idolatrarse a uno mismo. 

- ¿Es más fácil trabajar con personajes reales que con inventados?
No encuentro ninguna diferencia.

- ¿No le preocupan los posibles enfados –o querellas- que le puede acarrear hablar de personajes reales sin su consentimiento?
¡Ja ja ja! No, por supuesto que no. Creo que en mi novela no hay ningún personaje real que aparezca con su nombre. Bueno, sí, hay uno, Miguel Serrano Larraz, pero no se va a atrever a llevarme a juicio, por mucho que le hayan molestado algunos pasajes. También hay personajes públicos, pero no digo nada contra ellos, espero, Ariadna Gil y Javier Sardá son mero atrezzo. Como en la vida real, vamos (salvo en la suya).

- ¿Podría inventar, regalarle una nueva vida, a Laura Buey?
Sería paternalista. Laura Buey lleva su vida, y si le invento una vida nueva, a mi medida (o a la medida de la culpa de mi personaje), me estoy colocando por encima de ella. No creo que ella me lo perdonase. O yo no podría perdonármelo. 

sábado, 8 de marzo de 2014

Visivilizar a la mujer-artista

Hoy es el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. No hablemos de nuevos feminismo, como dice la performer Yolanda Domínguez, esa artista que ha invitado con tantísimo éxito y cobertura mediática a mujeres de toda España a registrar la propiedad de sus cuerpos en protesta contra la antidemocrática reforma del aborto. El feminismo es o no es, y se trata de un movimiento inteligente y loable que empezaron unas mujeres hace décadas reclamando una igualdad de derechos y deberes con sus hermanos, novios, amigos y vecinos.

Coincidiendo con este mes, se celebra en toda España el Festival Miradas de Mujeres. Y le hace a una y uno preguntarse, ¿es necesario un festival para visivilizar a la mujer artista? ¿Realmente se encuentra en una situación de desventaja? Si queremos normalizar el binomio mujer-artista igual que está mundialmente aceptado -y alabado- el binomio hombre-artista, ¿no perjudica la creación de un festival en exclusiva para ellas que las diferencia? Lo bueno de estas acciones es que hagan funcionar a nuestra mente crítica adormilada, y darle vueltas por un lado y por el otro, jugar con la maravilla de los pros y los contras.

Este festival es una iniciativa de MAV, Mujeres en las Artes Visuales, una asociación interprofesional sin ánimo de lucro formada por 400 profesionales del sector. Fue creado en 2012 por la artista Mareta Espinosa con el objetivo de potenciar y difundir el papel de la mujer en todas las profesiones del mundo del Arte, desde la creación artística hasta la crítica, investigación, comisariado... El festival ha invitado a galerías y museos de toda España a, durante el mes de marzo, acoger exposiciones y actividades protagonizadas por mujeres. Un nuevo evento cultural que trabaja por la igualdad de las mujeres en las artes -, por extensión, mucho más allá-. Y es que siempre nos acordaremos, al hablar de la mujer-artista, de este fantástico cartel de las Guerrilla Girls:


Éste es el enlace a todas las actividades organizadas por comunidades autónomas. Y aquí podéis ver el fantástico catálogo del festival. 

Para conocer un punto de vista más cercano al festival, Lit Ar Co ha hablado con Naiara Valdano, autora de Art Gossips y responsable de galerías de arte en el Festival, y Semíramis González, autora de Semíramis en Babilonia y responsable de Museos y Centros.

- ¿Cuál es el objetivo del Festival Miradas de Mujeres?

NaiaraEl festival nace hace ya tres años de la mano de la asociación Mujeres en las Artes Visuales (MAV) por la situación de desigualdad que todavía viven las mujeres en el sector. Para darse cuenta de esto solo hay que ver las recientes estadísticas: según los últimos estudios realizados por MAV, sólo el 15% de los artistas representados por galerías, por ejemplo, eran mujeres en 2012, aunque éstas fueron un 65% del total de alumnos graduados en Bellas Artes entre 2006 y 2010. El festival surgió ante esta situación con la intención fundamental de reivindicar el papel de las mujeres profesionales en las artes visuales y mostrar su trabajo al público, un trabajo que en muchos casos es de gran calidad.

 Semíramis: El Festival Miradas de Mujeres celebra en 2014 su tercera edición, estando las dos anteriores en manos de Mareta Espinosa. Este año, bajo la dirección de Mónica Álvarez Careaga, se presenta un Festival consolidado en el panorama español que reivindica los trabajos de las mujeres artistas. Nace precisamente con este objetivo: poner de relieve la necesidad de destacar los trabajos de estas artistas, aún infrarrepresentadas en las colecciones de museos, centros de arte, premios, becas y exposiciones. Coincidiendo con el mes en que se celebra el Día de la Mujer, este Festival quiere llenar marzo de color rosa, mostrar las obras de las artistas y concienciar sobre la necesidad de seguir trabajando para que esta desigualdad desaparezca.

- ¿Necesita la mujer-artista reivindicarse?

Naiara: Las mujeres-profesionales en general deben reivindicarse, no solo las artistas. Esto nos concierte a todas, por lo que todas debemos luchar para se nos considere. Y con esto no quiero decir que se tengan que quemar contenedores o instituciones (no vaya a ser que la gente se emocione). En el caso de las artistas (el sector que mencionas en tu pregunta), es fundamental que éstas no se achaten por críticas o comentarios sexistas no adecuados. Deben seguir trabajando si así lo desean y solo atender a las críticas constructivas sobre su trabajo, no sobre su sexo. Si con tu pregunta te refieres a si las creadoras deben reivindicarse tratando temas feministas en sus obras, eso dependerá de cada una. Cada persona busca sus propios caminos para reclamar su propia situación. El hecho de que realicen o no obras de temática “feminista” ya depende exclusivamente de ellas y de su libertad creativa.

SemíramisSí. Aún es necesario destacar su trabajo porque, si bien es cierto que se ha ido incorporando al panorama artístico, su trabajo aún no está en igualdad de condiciones al del artista varón. El número de licenciadas en Bellas Artes es de un 65% mientras que en premios, becas o exposiciones su presencia es siempre menor. Hay muchas razones para explicar esto, pero en cualquier caso no podemos recurrir a la falsa idea objetiva de calidad artística, ya que las mujeres artistas trabajan desde el conocimiento, la formación y la calidad. Su baja presencia es una consecuencia de un patriarcado del que el mundo del arte no es ajeno.

- ¿Cómo es, en tu opinión, la situación de la mujer en el mundo del Arte? Artistas, comisarias, comunicadoras...

Naiara: Creo que la situación de la mujer ha mejorado bastante a lo largo de los años pero todavía esta lejos de ser idílica en el sector audiovisual …. y a los datos me remito. De hecho, los porcentajes negativos sobre las artistas que mencionaba en mi primera respuesta también puede trasladarse a otras profesiones del mundo audiovisual: según los informes realizados por MAV en 2012, solo un 13% de coleccionistas o un 22% de directores de museos /centros de arte contemporáneo eran mujeres en ese año. A pesar de estos números, la propia María Sánchez comentaba hace unos días en una entrevista publicada en mi blog (Art Gossips) que las mujeres “ofrecemos la misma calidad, la misma profesionalidad y los mismos resultados”. ¿Qué esta pasando entonces? Es evidente que algo esta fallando en el mundo cultural…. Con eventos como este festival, se pretende dar visibilidad al trabajo de las mujeres, hasta ahora escondidas (o, más bien, rechazadas) a lo largo de la historia del arte. Tampoco queremos pedir cuotas positivas (50% mujeres, 50% hombres en empresas), porque creo que éstas son poco efectivas e injustas; sólo pedimos que se vea la calidad de nuestro trabajo más allá de nuestro sexo.

Semíramis: La mujer se ha ido incorporando progresivamente, y con mucho esfuerzo, al panorama artístico en las últimas décadas. Han sido pequeños pasos constantes y decisivos que han permitido que cada vez haya más comisarias, artistas, galeristas…pero siempre te encuentras con que esto, aún hoy, no es suficiente. En conversaciones privadas muchas te reconocen su dificultad para seguir trabajando cuando tienen hijos o las dudas que suscita su capacidad resolutiva cuando se quedan embarazadas, por ejemplo. Existen aún muchas cargas extra que la mujer sigue asumiendo y que la sociedad asume también, dando por hecho entonces que una artista que es madre, por ejemplo, verá decaer su producción. De ahí que al mercado le cueste incluirla. Es por esto que tenemos que seguir luchando para conseguir una igualdad real en oportunidades. Yo siempre me digo que tenemos una deuda con las feministas que nos precedieron y que debemos devolvérsela a las que vengan en el futuro. Todas tenemos que formar parte del cambio.

Vera, de Florencia Rojas. Galería 6más1.