Páginas

viernes, 27 de febrero de 2015

Los preferidos de un gran año

Jornada intensiva para intentar abarcar -imposible- la semana más esperada por el arte nacional, por el internacional que arraiga en España y por la ciudad de Madrid. A través de las cristaleras se colaba un mar de luz que ha llegado para acompañar a las galerías en los días más importantes del año, en los que concentran su mayor volumen de ventas. A las ferias de arte contemporáneo se va a ver pero -repetimos un año más- sobre todo se va a comprar. 

ARCO parece ser que está abarrotado, y la capital se ha llenado de banderas rojas, azules y amarillas para celebrar al país invitado. Paralelamente y, por qué no, mucho más interesante, se están desarrollando una serie de programas a los que ya nos venimos acostumbrando desde hace unos años y que cada vez nos gustan más. Los compañeros de Plataforma de Arte contemporáneo han organizado una exposición colectiva en el Hostel the Hat, con catorce artistas emergentes. Semíramis González repite el éxito de La New Fair, la pequeña feria para artistas sin representación en galerías que ya se ha convertido en el espacio after-ARCO de más éxito. Por primer año Casa Leibniz, que reúne a seis galerías -Alegría, Ángeles Baños, Espacio Valverde, Espai Tactel, F2, Javier Silva y Murias Centeno- en el Palacio de Santa Bárbara. Y la primea edición de la exposición Sobredosis, comisariada por Adriana M. Berges dentro del movimiento artístico madrileño Revuelta, en La Quinta del Sordo.

Art Madrid -que cumple 10º aniversario- y JUST MAD 6 -que repite espacio en el COAM en busca de consolidación- puede que pronto dejen de ser consideradas las "hermanas pequeñas de ARCO". Cada vez más artistas, más calidad, más público, más ventas, y éstas han sido algunas de las obras que más han fascinado a Lit Ar Co:


Daniel Sueiras
Rocío Villalonga
Samuel Salcedo
Rubén Martín de Lucas


Mario Soria
Javier Vázquez
María Lucía Díaz

viernes, 13 de febrero de 2015

Libreros en llamas

La librería quemada, Sergio Galarza
(Ed. Candaya)

La última novela del peruano Sergio Galarza es una bofetada de las que escuecen. Una más para completar y cerrar su triología madrileña que inició en la editorial Candaya con Paseador de perros y JFK. Es su particular retrato costumbrista de su ciudad de adoptación, inmensa y caótica, algo cruel pero complaciente, con sus avenidas comerciales y sus extrarradios. Pero la última bofetada de Galarza quizá sea la más grande, al menos porque ha ido a parar a un sitio conocidísimo, un tanto emblemático, y que yo solía frecuentar bastante y ahora de vez en cuando. No voy a deciros cuál es La Gran Librería. Leed la novela para descubrirlo. Situad su ubicación en el mapa. Recorred la distribución de las estanterías. Fijaos en el color del chaleco de los dependientes. Suena algo así como ¡plaf!

Galarza es librero, y eso, por lo visto, curte a cualquiera. Son bastantes los escritores que se han mantenido vendiendo los libros de otros. Él estuvo durante años en la sección de autoayuda, la más desquiciada, la más imprevisible, demasiado cerca de las estanterías de religiones y misticismos. Suponemos que habla a través de sus personajes cuando se queja de lo insoportables que podemos llegar a ser cuando vamos a buscar libros. Qué culpa tiene él si no recuerdas el autor, ni el título, si ni siquiera sabes de qué trata el libro... Pero, como decía, bofetadas las hay para todos. No sólo para el cliente -que, queda claro, no siempre tiene la razón-; también las hay para los propios libreros. ¿Qué ha pasado con ellos? ¿Cuando perdieron el amor por los libros? ¿Es que alguna vez lo tuvieron? Quizá sea culpa suya por vencer a la pereza y no ordenador correctamente los libros del carrito y además salirse a la Gran Vía -no, no pienso daros más pistas- para estirar el rato de descanso para el cigarro y el café. Quizá sea culpa de La Gran Librería, una empresa de tentáculos alargados que estrangula a unos y lanza lejos a otros. Suenan los taconcitos horteras de Olga Labordeta entre las estanterías y cualquiera de ellos -Marcial, Lorena, Santos, Teodoro...- puede ser el siguiente en ser despedido. Y ninguna, ni tampoco Galarza, sabe qué será de nuestras vidas después de esto.

Cada librero tiene sus miserias. Son personas cuyas vidas se dedican a vender las vidas de otros. Y tienen problemas con sus esposas a las que engañan con sucesiones de latinoamericanas inflamables; con los chicos a los que se quiere ardientemente y que al final se acaban yendo; con el país entero y con todos sus políticos y todas sus empresas y todos sus ciudadanos que bien podrían arder; con todos esos libros abominables que merecen ser quemados y dejar hueco al de uno, que, por supuesto, sería mil veces mejor si alguna de las veinte editoriales diese el afirmativo. Concluye la trilogia de Galarza sobre una ciudad que a veces resulta demasiado grande y aveces demasiado pequeña. Donde uno se pierde dentro de su propia vida -en las cosas que no hizo y en las que no debió hacer-. La librería quemada concluye la radiografía de un mundo laboral renqueante, que promete ser cada vez más complicado digan lo que digan, en el cual ya a uno le aburre que le hablen de sueños. Alguien los está matando. O quizá, por inanición, lo hagamos nosotros mismos. ¡Plaf!

lunes, 26 de enero de 2015

"La ciudad debe ser un espacio de libertad y encuentro"

Le vimos en ROOM ART FAIR y le vimos en Jäälphoto. Las habitaciones quedaban en suaves penumbras y de sus fotografías emergía la luz. Había rostros sin espacios y espacios sin rostros. Individuos que son pasado, presente y futuro sonrientes, malhumorados, tristes. Cientos de tonalidades de cabello y piel. Cientos de modos de vestir. Y en las calles vacías reverbera un silencio que suena a cemento, hierro y cristal. Pero las que más me gustaron fueron aquellas calles habitadas por individuos anónimos, ciudadanos -como yo, tan diferentes- de los que jamás sabríamos nada. La ciudad es el espacio ideal, pero en ella no existimos. Todos deseamos vivir en ella, pero ella, a la vez que nos completa, nos asfixia. ¿En qué modo una ciudad depende de los individuos que la habitan y de sus prácticas? ¿Puede un lugar, aparentemente inerte, transformar nuestra individualidad? Todas estas preguntas y más se las hago al fotógrafo de la vida urbana: César Lacalle.

Hou Yan 1
¿Qué significado tiene el espacio urbano en tu arte?

Para mi el espacio urbano lo envuelve y alberga todo, es mi hábitat, el que mejor conozco y con el que me identifico y mezclo. Cada espacio que conforma la ciudad lo veo como un escenario a utilizar para crear mis imágenes, así en la serie de fotografías Adyton muestro espacios de paso o acceso de grandes construcciones, con ausencia de personas. En este trabajo quiero poner en valor espacios bellos por si mismos pero que pasan desapercibidos ante la totalidad de la construcción. La idea es mostrar como los ciudadanos quedan difuminados ante intereses que nada tienen que ver con ellos.

¿Y los ciudadanos anónimos? ¿Qué representan?

Los ciudadanos anónimos que transitan en mis imágenes, somos cada uno de nosotros mismos, son nuestro propio reflejo, nos podemos sentir identificados en ellos, son nuestra pérdida de identidad, nuestra soledad y búsqueda personal.

Has rastreado cientos de rostros por distintas ciudades del mundo con tu proyecto 101 Faces in … ¿Una ciudad está definida por los individuos que la habitan?

Creo que la ciudad está definida por los espacios que la conforman y sus propios habitantes, son un conjunto que dan personalidad a la ciudad. Pero, lo que está ocurriendo en nuestras grandes ciudades, de las que habla mi trabajo fotográfico, es que la estandarización está uniformando a la sociedad urbana y por tanto las diferencias entre las ciudades quedan desvanecidas. Los propios atributos de las tribus urbanas dejan de ser locales para convertirse en estándares. Esa es la idea del proyecto 101, mostrar como no sólo el espacio, sino los individuos adoptamos aspectos, gustos y comportamientos generales de sociedad global.

Somewhere 8
¿Como eliges los espacios para tus fotografías?

Los espacios son elegidos de acuerdo al proyecto y concepto que quiero tratar. Por ejemplo, en No Name City busco espacios donde arquitectura y urbanismo juegan un papel fundamental, busco el sentimiento de “no lugar” un espacio a modo de escenario, donde la luz juegue para crear la imagen que deseo, ese es el momento en que los personajes deben aparecer. En el caso del proyecto Hóu Yuàn son espacios ocultos, esas calles apartadas o traseras de nuestras ciudades. Quiero fotografiar los diversos espacios urbanos para mostrar como cada una de nuestras ciudades es cada vez más espejo de todas las demás.

¿Cuál es el papel de arte contemporáneo en el espacio urbano?

Quizá dejar su estilo o visión de nuestra época en la ciudad, pero me parece más interesante la idea sobre sensaciones y sentimientos que pueden provocar reflexiones en las personas que se acercan al arte, ya sea para disfrutarlo, entenderlo o aprender con el.

¿Es mejor una ciudad preocupada por su cultura? ¿Que ciudad del mundo te parece un buen ejemplo de esto?

La mejor ciudad es aquella que se preocupa, no solo por su cultura, si entendemos “su” como local, sino la que se preocupa por “la” cultura, sin importar su pasaporte. Vivimos en un mundo “global” en el que las distancias no son una limitación. Quiero destacar que no estoy en contra de la globalización, siempre que esta no sea únicamente económica; en mi opinión lo insano es la estandarización y la uniformidad, no que la globalización sea un medio de avance y libertad. Ciudades como Londres, Paris, Berlin, Madrid o Nueva York tienen una amplia oferta cultural, otra cosa es el apoyo a artistas y la promoción fuera de los grandes circuitos.

At home
¿La ciudad es espacio de libertad o de alienación?

La ciudad debe ser un espacio de libertad y encuentro para personas de diferentes orígenes, creencias, razas, tendencias y pensamientos. Un espacio de puesta en común con las diferencias. Por el contrario creo que la sociedad urbana actual tiende a ser uniformada y la falta de identidad nos puede llevar a una alienación por entender que lo uniforme es lo natural.

¿Como puede el ciudadano transformar la ciudad?

Entendiendo que es un espacio propio pero que hay que compartirlo. Sólo la colaboración entre instituciones y grupos sociales pueden transformar una ciudad.

¿Que hay de utopía y que de distopía en las ciudades occidentales actuales?

Primeramente, evitaría el adjetivo “occidentales”, esas ciudades que llamamos globales no entienden de este-oeste sino de comportamientos, objetivos y escalas. Cada vez es mayor el flujo migratorio hacia las grandes ciudades, millones de personas quieren vivir en Nueva York, Shanghai, Londres o Madrid y estas personas buscan mejorar su vida. Supuestamente estas ciudades ofrecen “todo lo soñado”; son un imán para alcanzar un presente y futuro mejor. Esta puede ser la utopía, una vida mejor. Sin embargo, a un porcentaje muy importante de la población, se les escapa ese sueño, esa es la distopía.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Impedimenta: autores de leer y guardar

Con Impedimenta se inaugura este ciclo de entrevistas a grandes editores de pequeñas editoriales. Son como veleros que resisten en un mar encabritado y ocupado por un par de voraces transatlánticos. Pero ahí están: resistiendo, creando, fascinando. Enrique Redel, cabeza visible de Impedimenta, es el primero en contestar.

- ¿Por qué Impedimenta? ¿Por qué una editorial y por qué ésta?

El nombre de la editorial es ya indicativo de nuestra filosofía. La impedimenta era la “mochila”, el bagaje que llevaban los legionarios romanos a la batalla. Era un carga pesada, que les destrozaba la espalda. Pero si tiraban cualquier cosa que llevaran, era posible que murieran en la batalla. Llevaban lo imprescindible. Impedimenta quiere ser una editorial que publique solo libros de leer y guardar, no de usar y tirar. Con un criterio estético cuidado, buenas traducciones y rescatando libros que a mí me gustaría ver publicados en las librerías.

- ¿Qué escritores publica Impedimenta?

Me gustaría decir que “buenos autores”, “buena literatura”. Pero al final publicamos los libros que nos causan curiosidad y ganas a los editores. Que creemos pertinentes, que nos dicen algo sobre nosotros mismos como lectores. Libros que recomendaríamos a nuestros familiares, a nuestros amigos. Libros que no deberían faltar en las mesas de novedades y que nosotros volvemos a poner encima del tapete. Hay un altísimo número de buenos libros que la gente espera, y nuestra labor es encontrarlos y recomendarlos.

- Cuéntanos alguna anécdota, maravillosa o desagradable, que hayas tenido con alguno de tus libros.

Hay muchas anécdotas. Hay anécdotas casi cada día. Con cada autor, con cada libro. Aun así, me quedaré con el día en que nos concedieron el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial a los editores de Contexto (Libros del Asteroide, Nórdica, Periférica, Sexto Piso e Impedimenta —y en aquella época Global Rhythm y Barataria). Yo estaba en Barcelona y recibí una llamada de mi distribuidor, Javier Cambronero, una de las personas más determinantes a la hora de configurar la “nueva edición española”. Sonó el teléfono y Javier me espetó: “¿Tienes corbata?”. Yo le dije que alguna tenía, pero que apenas la usaba. Entonces él me dijo: “Pues cómprate una a toda prisa”. Luego me enteré de que nos habían concedido el premio en el Ministerio de Cultura. Estaba en Barcelona, y claro, nos fuimos a celebrarlo con los editores de Contexto que había allí. Un día de auténtico subidón.

- ¿Cómo es el día a día de un editor?

Nunca se sabe. Intentamos planificar pero casi siempre algo se tuerce y toca improvisar. El editor tiene que ser hábil en muchos ámbitos: producción, promoción, planificación del proyecto, diseño… Y también en crear un equipo (el de Impedimenta es magnífico, y casi toda la labor editorial descansa en los hombros de excelentes colaboradores: diseñadores, correctores, gente de prensa). Prácticamente cada día respondemos decenas de correos, planificamos libros futuros, leemos, preparamos promociones, redactamos, creamos contenidos y coordinamos el trabajo de la editorial. Suele llevarnos una media de diez horas al día, en muchas ocasiones siete días a la semana. Y no me quejo. Hago lo que más me gusta del mundo y creo que eso es lo mejor que uno puede decir de su trabajo.

- ¿Cambiarías algo de Impedimenta? ¿Querrías que fuese “más grande”?

No, desde luego que no. Impedimenta es todo lo grande que queremos que sea. Recuerdo una conversación con la gran Beatriz de Moura, la legendaria editora de Tusquets, en la que me decía que no cometiera el error de crecer demasiado. Publicamos en torno a 25 títulos al año, y para nosotros es suficiente. No queremos publicar más. Nos gustaría ser más eficientes, nos gustaría trabajar mejor, pero el ritmo de publicación es el justo.

- Una valoración personal de la actual situación de la industria del libro en España.

Es un momento de cambio, de adaptación. El best seller ha desaparecido, el libro como alternativa de ocio “intrascendente” se ha desplomado y quedan los lectores de toda la vida, los de siempre. Pero los lectores “fieles” son los que son, así que triunfará la editorial que sepa hablar su idioma, seducirles, hacer agradable y provechosa su experiencia lectora. Se acabó eso de intentar pescar al lector que no lee. Ahora el lector que no lee tiene todo un mundo abierto en la palma de su mano, en su smartphone, en sus series, en sus redes sociales, y no podemos pretender que la gente que no lee lea, porque los enemigos son poderosos. Los que nos dedicamos a la edición cultural, literaria, no de entretenimiento, tenemos una oportunidad única de poder conectar con un lector ávido de buenos libros, cada vez mejores.

- Y un vaticinio futuro. Aunque sea muy negro…

No creo que el futuro sea negro. No para nosotros. Más apurado, quizás, más especializado, pero no lo veo negro en absoluto. La gente cada vez tiene más información y quiere contenidos mejores. Tenemos que satisfacer a ese lector, asumir que se trata de alguien exigente e intentar estar a su altura. Las reglas han cambiado, los hábitos culturales son otros y lo único que tenemos que hacer es adaptarnos, no conformarnos.

- Los bajos índices de lectura, ¿son culpa de los libros o de los lectores?

Existe un desprestigio de la cultura que me atrevería a decir que es algo inherente al espíritu hispánico, o incluso mediterráneo. Saber, ser culto, no otorga prestigio en nuestra cultura. La música, el teatro, el arte, la filosofía, la cultura clásica son “marías” en los planes de estudio, algo que no ocurre en la Europa no mediterránea. Aquí siempre se ha leído poco. Somos pueblos de “salir”, de hablar. Poco de quedarnos en casa leyendo. Por otro lado, a lo largo de los últimos años, ese desprestigio de la cultura se ha visto acompañado por la idea de que los que nos dedicamos a la cultura somos unos aprovechados, e incluso que cobramos de la SGAE (no es broma). Todo influye. Además, tenemos enemigos poderosos: las series, los juegos, el acceso casi universal a Internet en todo momento, y por encima de todo, la ausencia de aburrimiento en nuestras vidas totalmente llenas de contenidos.

- Si tuvieses que elegir, aunque sea como elegir entre uno de tus muchos hijos, ¿qué libro de Impedimenta nos recomendarías?

Nostalgia, de Mircea Cartarescu. Es el mejor libro que hemos editado en los siete años de andadura en Impedimenta. Cartarescu, eterno candidato al Nobel rumano, es uno de los mejores autores europeos actuales, y Nostalgia un libro de cuentos prodigioso.


LA RECOMENDACIÓN DE LIT AR CO

Historia y desventuras del desconocido soldado Schlump
Hans Herbert Grimm

En 1928, la prestigiosa editorial Kurt Wolff publicó una excelente novela antibelicista. Paródica, antinacionalista, antiheroica, filantrópica, pacifista, pro-francesa, cargada de un humor negro, la obra tenía un irresistible sabor picaresco. Su autor firmaba bajo el seudónimo de «Schlump», pero nunca llegó a revelar el verdadero nombre que se ocultaba tras ese seudónimo. Pocos años después, los nazis quemaron el libro, pero Grimm se las arregló para esconder un ejemplar en el interior de una pared. Ocho décadas después, la novela, considerada uno de los mejores libros jamás escritos sobre la Primera Guerra Mundial, se vuelve a publicar sin haber perdido un ápice de su vigencia. Una novela transgresora y de gran potencia narrativa.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Cinco novelas gráficas -o cómics- que no puedes perderte


PERSÉPOLIS
Marjane Satrapi, Norma
Autoficción literaria de una vida llevada al extremo. Una niña inteligente, inquita y que se hace demasiadas preguntas en un Irán que afronta cambios indeseados. Su vida y la de su amado país cambiarán para siempre y Mariani vagabunda por distintos países en busca del lugar donde ser libre y cargada de recuerdos. Todos los tomos de este clásico reunidos en una estupenda edición de norma. Galardonada con numerosos premios, Persépolis muestra un tumulto político desde la individualidad.

INTACHABLE
Víctor Santos, Panini
Víctor Santos es uno de los autores de cómics españoles más leídos internacionalmente. Se viene al realismo para contarnos una historia de amistad, traición y ambición a la sombra de la burbuja inmobiliaria española que ha estallado y lo ha sumido todo en sombras. Treinta años de corrupción sobrevuelan a dos amigos que quizás, pensaron, hacían lo correcto.




DEGENERADO
Chloé Cruchaudet, Dib-buks
Cada amor es un mundo, y nadie más que ellos dos son capaces de entenderlo. Basado en hechos reales, extensamente premiado y con más de ejemplares vendidos en Francia, Chiloé cuenta la historia de una pareja, Louis y su marido travestido, que se amaron locamente en el París fabuloso y enloquecido de los años 20, cuando todo fue una fiesta. Ellos dos se quieren, y se casan, y la Primera Guerra Mundial hace saltar todo por los aires.


NOTAS AL PIE DE GAZA
Joe Sacco, Literatura Random House
Quizás esté apareciendo un nuevo aire fresco en el periodismo, una nueva manera de hacer las cosas, exquisitamente, con amor, con artesanía, con inteligencia y voluntad, como en la época dorada del Nuevo Periodismo. Ahora se puede hacer periodismo en cómic, y José Sacco es uno de los mejores. El célebre periodista nos emblema con esta historia acerca de uno de los lugares más castigados por el odio del planeta.



SANDMAN
Neil Gaiman, ECC
Sandman fue uno de los cómics más aclamados de los años 90 del autor de Stardust y Coraline. ECC recupera la magnífica serie de cómics que narra la historia épica de Morfeo, rey de los sueños y perteneciente a la familia de los Eternas. Magnífica historia y aún más increíbles ilustraciones. Para regodearse en cada página. Eso sí, si quieres hacerte con toda la serie, llena bien la cartera, porque son unos cuantos tomos a casi veinte euros el libro.