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sábado, 13 de diciembre de 2014

Cinco novelas gráficas -o cómics- que no puedes perderte


PERSÉPOLIS
Marjane Satrapi, Norma
Autoficción literaria de una vida llevada al extremo. Una niña inteligente, inquita y que se hace demasiadas preguntas en un Irán que afronta cambios indeseados. Su vida y la de su amado país cambiarán para siempre y Mariani vagabunda por distintos países en busca del lugar donde ser libre y cargada de recuerdos. Todos los tomos de este clásico reunidos en una estupenda edición de norma. Galardonada con numerosos premios, Persépolis muestra un tumulto político desde la individualidad.

INTACHABLE
Víctor Santos, Panini
Víctor Santos es uno de los autores de cómics españoles más leídos internacionalmente. Se viene al realismo para contarnos una historia de amistad, traición y ambición a la sombra de la burbuja inmobiliaria española que ha estallado y lo ha sumido todo en sombras. Treinta años de corrupción sobrevuelan a dos amigos que quizás, pensaron, hacían lo correcto.




DEGENERADO
Chloé Cruchaudet, Dib-buks
Cada amor es un mundo, y nadie más que ellos dos son capaces de entenderlo. Basado en hechos reales, extensamente premiado y con más de ejemplares vendidos en Francia, Chiloé cuenta la historia de una pareja, Louis y su marido travestido, que se amaron locamente en el París fabuloso y enloquecido de los años 20, cuando todo fue una fiesta. Ellos dos se quieren, y se casan, y la Primera Guerra Mundial hace saltar todo por los aires.


NOTAS AL PIE DE GAZA
Joe Sacco, Literatura Random House
Quizás esté apareciendo un nuevo aire fresco en el periodismo, una nueva manera de hacer las cosas, exquisitamente, con amor, con artesanía, con inteligencia y voluntad, como en la época dorada del Nuevo Periodismo. Ahora se puede hacer periodismo en cómic, y José Sacco es uno de los mejores. El célebre periodista nos emblema con esta historia acerca de uno de los lugares más castigados por el odio del planeta.



SANDMAN
Neil Gaiman, ECC
Sandman fue uno de los cómics más aclamados de los años 90 del autor de Stardust y Coraline. ECC recupera la magnífica serie de cómics que narra la historia épica de Morfeo, rey de los sueños y perteneciente a la familia de los Eternas. Magnífica historia y aún más increíbles ilustraciones. Para regodearse en cada página. Eso sí, si quieres hacerte con toda la serie, llena bien la cartera, porque son unos cuantos tomos a casi veinte euros el libro.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Las mujeres también leen -y escriben- cómics

Ésta es la semana de las viñetas en Madrid. Expocómic (12,13 y 14 de diciembre) vuelve una edición más al Pabellón de Cristal de Casa de Campo para combatir la idea de que el cómic es un género -o un arte- menor. ¿Aún queda alguien que lo piense? Pero esta edición también quiere guerrear con otra batalla más: la de la mujer como autora, protagonista y lectora del cómic. Teresa Valero ha sido la autora invitada a diseñar el cartel de esta edición 2014 que nos invita a "cherchez les femmes", "find the girls", "descubre a las mujeres"; o lo que es lo mismo, dar una mayor visibilidad al género que-hasta ahora- ha pasado desaparecido por estos lares. Además, la Asociación de autoras de cómic que participa en este encuentro ha organizado el ciclo de charlas "Charlando con Dafne" en el Museo ABC.

¿Aún no hemos descubierto a las mujeres en el mundo del cómic?
Bueno, creo que mucha gente no ha descubierto el mundo del cómic en general. Lo que es verdaderamente una lástima, porque es un medio riquísimo, que además está en un momento magnífico de variedad de formatos y temáticas, adecuadas para todos los públicos y todos los gustos. 
Pero también es cierto que dentro del mundo del cómic las mujeres estamos aún en minoría, aunque creo que es un panorama que afortunadamente cambia poco a poco. Un amigo que es profesor en la escuela de cómic JOSO me decía precisamente que ahora la mayoría de sus alumnos son chicas, cuando en los años anteriores no era así. 

¿A qué se debe esta invisibilidad?
Creo que hay un cierto a priori debido a la creencia (equivocada) de que los temas expresados por mujeres se dirigen principalmente a mujeres. Esto hace que algunas personas (no creo que sea la mayoría) decidan no acercarse o se acerquen con algunos prejuicios.
Basta tomar dos o tres obras escritas por mujeres para darse cuenta que cada mujer es un mundo, su propio mundo, y que no tienen más elementos comunes entre si que tendrían con otras obras hechas por hombres. 

¿Es una discriminación ligada al nacimiento de la disciplina? ¿Está solucionada o se está solucionando?
No es una discriminación distinta a la creencia (equivocada nuevamente) de que los comics son para niños o que si lees comics no eres lector de literatura. Son simplemente prejuicios. Creo que igual que es posible vencer esos “complejos” para acercarse al cómic en general es posible, deseable y aconsejable, acercarse a descubrir las obras de autoras féminas con curiosidad y sin ideas preconcebidas.
Y si, creo sinceramente y sin pecar de optimista naif que esto, igual que cada vez más gente encuentra en el cómic un medio que le produce unos valiosos instantes de placer, está en vías de solución. Conozco pocos lectores que rechacen un cómic porque su autor sea mujer. De hecho, creo que la mayor parte de ellos lee una historia sin preocuparse del sexo de su autor.

¿Podrías señalarlos un momento en la Historia, unos títulos, unas autoras, en que todo esto empieza a cambiar?
Si hay un momento en la historia yo no lo conozco. Sólo conozco el trabajo honrado y sin complejos de muchas mujeres que decidieron que el cómic era su medio de expresión y realizaron obras que, como en el caso de los hombres, nada tienen que ver unas con otras. Mujeres que no se plantearon si podían estar o no en ese medio, simplemente estuvieron. Desde Purita Campos a Núria Pompeya, de Annie Goetzinger a Claire Brétecher, de Fiona Staples a Jill Thompson, de Claire Wendling a Marjane Satrapi, hay un abanico inmenso de propuestas y estilos diferentes, transgresores, amables, conservadores, underground… ¿qué tienen en común? ¿Qué son mujeres? Es tan estúpido pensar que todas las mujeres se expresan de forma común como pensar que lo hacen los hombres o los niños.

¿Crees en esa afirmación que dice “los hombres escriben para hombres y mujeres y las mujeres sólo escriben para mujeres”?
Evidentemente no. En primer lugar, porque creo que los escritores escribimos principalmente para nosotros mismos, no pensando en si nos leerá tal o cual persona. Escribimos lo que nos gustaría leer o escribimos para buscar lógica a nuestras existencias, a nuestros problemas y frustraciones. Yo escribo así y entre la gente que conecta con mis historias hay una mayoría masculina.

¿Qué historias te gusta contar en tus cómics?
Como he dicho antes, me gusta escribir aquello que me gustaría leer. Desde muy pequeña me ha gustado fantasear inventando aventuras para aquellos personajes que me fascinaban. Me gustaba que vivieran cosas que sus autores no habían previsto para ellos, pero que yo deseaba verles experimentar. Ahora hago lo mismo. Me gustan las historias de género que exploran con sinceridad la psicología humana, las aventuras aparentemente simples que analizan conflictos humanos complejos y eternos como el odio y el amor, la venganza, los celos, el ansia de poder, la corrupción y la ética… En fin, lo que empezaron los griegos y aún hacemos: intentar entender la vida.

¿Y cuál es el papel de las mujeres como personajes de cómics?
Eso depende, evidentemente, del autor o autora que cree el personaje, de lo que quiera expresar y de a quién se dirija. En el cómic encontramos igualmente estereotipos pasivos meramente erótico-sexuales destinados al regocijo hormonal masculino como  personajes fuertes e icónicos como Adéle Blanc Sec o las mujeres de Corto Maltese. Personalmente prefiero, tanto en hombres como en mujeres, personajes ricos y cercanos a la complejidad que encontramos en la realidad, personajes que huyan del estereotipo. Como  mujer, prefiero encontrar personajes masculinos de carácter, sorprendentes, bien construidos y alejados de los tópicos. Por ello supongo que los hombres con una cierta exigencia lectora desean encontrar algo similar cuando topan con un personaje mujer. Y viceversa. Y todas las combinaciones que a uno se le ocurran.

¿Cuál es la situación actual de un autor de cómic en España? ¿Y de una autora? ¿Es distinta? 
Creo que en España estamos viviendo una época muy interesante en este aspecto. Como dije antes, creo que es una época dorada en la que la completa liberalización del formato y temas está ofreciendo el perfecto ambiente para que surjan multitud de obras interesantísimas y muy originales. Es el momento ideal para que cualquiera, sea cual sea su gusto, encuentre un cómic que le fascine. Aún así, estamos lejos de tener una industria saneada en la que la mayor parte de los autores puedan permitirse vivir exclusivamente de los derechos de sus obras. La situación de las autoras no es diferente.
Yo nunca he experimentado ninguna discriminación en este medio por ser mujer. Se me han dado las mismas oportunidades y he obtenido el mismo respeto y visibilidad que mis compañeros hombres.

¿A qué autoras nos recomiendas descubrir?
Uf, hay tantas que no sabría qué decir. A las que he mencionado anteriormente podemos añadir a Chloe Crouchadet, Carla Berrocal, Posy Simmonds, Ana Miralles, Emma Ríos, Margaux Motin, Mai Egurza, Montse Martín, Julie Maroh, Clara Soriano, Mamen Moreu, Las Pacheco… que me perdonen todas aquellas que no nombro y que según entregue esta entrevista vendrán a mi mente, porque son tan buenas como las que menciono.

sábado, 6 de diciembre de 2014

La forma, el viento y las palabras...

Theredoom es uno de los espacios más inmensos, más blancos, más tranquilos y más luminosos del principio -o el final, depende de dónde vengas- de la Calle Doctor Fourquet, una de nuestras más preciadas calles del arte. Hace unas semanas, en una de esas mañanas de sábado en la que todas las galerías abren sus puertas al invierno, sirven vinos, jamón o dulces y los entendidos o los simples amantes se arrebujan en torno a las puertas, se inauguró en Theredoom la exposición colectiva Shape, wind and words, que podréis ver hasta el 17 de enero. La muestra reúne a tres artistas -Yolanda Relinque, Sari Tervaniemi y Elisa Terroba- cuya creación se envuelve de estos conceptos. El hilo conductor entre todas ellas quizás sea la sensación de calma, de poesía visual, de belleza, de extrañamiento. El viento que envuelven las formas que existen porque son nombradas en palabras.

Yolanda Relinque es la forma. Informe. Bella a la par que inquietante. Sus rostros inhumanos y anónimos obligan al espectador a girar en torno a ellos mismos e intentar buscar algo en esos ojos que no existen. "Desde el comienzo de mi trabajo necesito hablar de todo aquello relacionado con el ser humano, con el tiempo, con la evolución y la posibilidad de un ser no acabado, en el sentido de la mujer y el hombre universal, como construirse tras la deconstrucción y el caos. Como crear futuro o ver hacia adelante", dice la artista. Las cabezas mutiladas tienen desnudas las costuras, y todo es tela, madera y hierro. Con estas figuras y estos materiales reutilizados, la artista construye acerca de la memoria y los recuerdos.


Sari Tervaniemi es el viento. Ese con olor a mar, a roca húmeda, a hierbas oscuras, ese que amamos los que amamos el invierno. Es un aire frío que te eriza la piel ante sus fotografías. Son paisajes finlandeses de la isla de Vartiosaari, un lugar que representa a la vez aislamiento y libertad. Cerca del núcleo urbano de Helsinki, la artista nos describe como viajes a otro mundo y a otro tiempo, congelados, infinitos, cuando remas hacia el peñasco. Cuenta una de las historias preferidas de Sari del Kalevala, el compendio del folklore finlandés, en la que el espíritu del viento desciende al mar para hacer el amor con las olas. Limatar, espíritu de la naturaleza, es también espíritu de la creación. "Finlandeses contemporáneos pasan el rato en la naturaleza cargados con su equipo de última tecnología mientras la naturaleza les desafía con un frío helador. No miran el agua de un arroyo, si no una corriente de imágenes. Para ellos el mundo parece más mágico a través de la lente de una cámara. Las nuevas tecnologías son parte del viaje a la naturaleza. Su adicción a las cámaras, ipods y portátiles está presente todo el tiempo. No hay experiencia para este grupo de gente o no están presentes si no están conectados a sus equipos" recuerda la artista de su proceso creativo.


Elisa Terroba es la palabra. Ya la conocemos, y nos encanta. Su artesanía formal y conceptual gira en torno al libro, con sus palabra que crean historias, como objeto y sujeto a la vez del arte. Las pantallas, con sus urgencias y velocidades, parecen desafiar a la palabra, que necesita de otro tiempo, de otro modo de acercarse a ella. Nos cuenta que, igual que de una mirada no abarcamos el mundo, nos es imposible abarcar la totalidad de la significación de la historia que encierra un libro. Por eso Elisa destroza. Desmenuza y recompone en formas estimulantes para podernos ofrecer una nueva mirada sobre el lenguaje. Los papeles se entretejen, son troquelados, explotas, son una cuerda en ascenso. Así lo entiende ella: "el libro, como contenedor de información, fuente de conocimiento y sabiduría, lugar de hospedaje de nuestra historia, y además, transformador de la misma, se encuentra en una realidad contemporánea reveladora".


martes, 25 de noviembre de 2014

Woolf, la voz silenciosa de Londres

Solía decir que “andar sola por Londres es el mayor descanso”. Entre las enormes avenidas abarrotadas de comercios, transeúntes anónimos y árboles entretejidos por la lluvia, Virginia adoraba perderse. No existir ni para sí misma. Una mujer flaca, hermosa pero algo desgarbada que no era aquella que, junto con su hermana Vanessa y algunos de los más destacados intelectuales de la época, escandalizaba al Londres más puritano de principios del siglo XX. “Hay dos lugares en el mundo en los que una persona puede desaparecer por completo, la ciudad de Londres y los mares del sur”. Y, como bien saben, todo acabó en agua.

La editorial La línea del horizonte añade un segundo número a su recién estrenada colección de viajes literarios con Paseos por Londres de Virginia Woolf. La escritora Laura Freixas prologa esta magnífica selección de algunos de los textos de la autora más destacada del círculo de Bloomsbury sobre la ciudad que le dio los mejores –y algunos de los peores- años de su vida. Hay escritos acerca de las abadías y las catedrales, los muelles, la cámara de los comunes, las casas de hombres ilustres de Londres como las de Dickens, Johnson y Keats. Escribe en Retrato de una londinense sobre la señora Crowe, que quizás era ella misma, o quizás su a la vez amada y odiada hermana Vanessa, o puede que una de tantas mujeres londinenses anónimas que vieron en ella el pistoletazo de salida para la vida autosuficiente. Fue Virginia, la de ojos tristes, la primera en decir aquello de “una mujer debe tener dinero y un cuarto propio si quiere escribir ficción”. Y está su essay, ese género entre lo periodístico y lo literario, entre la ficción y la autoficción, que no tiene traducción exacta en la producción española, titulado Street Haunting (Ruta callejera). En él utiliza el pretexto de la compra de un lapicero para describir “el mayor placer que nos ofrece la vida urbana en invierno: pasear por las calles de Londres”. Porque tenía que ser invierno y, como a ella le gustaba, preferiblemente al atardecer: “la tarde nos da la irresponsabilidad que brindan la oscuridad y la luz de las farolas. Ya no somos en absoluto nosotros mismos”. Acompañan los relatos Kew Gardens, La duquesa y el joyero y Señora Dalloway. Y entre los capítulos, una selección de algunos de los puntos más atrayentes de la capital inglesa: el mapa literario de Bloomsbury, las librerías de viejo, Saint-Paul y la Abadía de Westminster, los ómnibus, los extranjeros en Londres…


El paseo no acaba aquí. A la edición impresa le acompaña el catálogo online Tras los pasos de Virginia Woolf. Viaje a Londres y los escenarios ingleses de la autora confeccionado por Elisa Alday y Pilar Rubio Remiro, que trazan un viaje literario por Londres en siete días siguiendo los pasos de la autora. Partimos de algunos de los rincones de Bloomsbury donde vivió Virginia: Gordon Square con sus hermanos Vanessa, Thoby y Adrian después que murieran madre y hermanastra, sus angel in the house, y donde arrancaron las famosas tertulias de Bloomsbury; Fitzroy Square, sola con el pequeño Adrian después de que Vanessa se casase con el pintor Clive Bell; Tavistock Square, donde vivió Virginia ya convertida en esposa de Leonard Woolf, y en cuyo solar bombardeado durante la Segunda Guerra Mundial ahora se erige un hotel. También el hogar donde nació Hogarth Press, la pequeña editorial de la pareja que se convertiría en puntera de la vanguardia londinense -pero que rechazó el Ulises de Joyce-. Y habremos de pasear por los Kew Gardens, el castillo de Sissinghurst, la residencia del matrimonio Woolf en Sussex, la Isla de Wight… Si planean pasearse por Londres sigan la pista silenciosa de la autora que fue dos mujeres en sí misma, la que odiaba a la gente y la que no soportaba el rechazo de la gente, la que se odiaba a sí misma y la que deseaba una vida larga y feliz, hasta la National Portrait Gallery, donde se exponen algunos de sus objetos íntimos–fotografías, diarios, un bastón- nunca antes vistos. Y es que ella pensaba que la vista posee una extraña propiedad: reposa solo en la belleza.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Ocurrió en mi habitación...

De ROOM ART FAIR siempre recuerdo el bullicio. Sobre todo el de aquella segunda edición, que fue para mí la primera, que fue también la primera en el Praktik Metropol de Montera. Pero ellos empezaron en el Hotel Mayerling, y por determinados motivos que no acabo de entender, han decidido volver al "lugar que los vio nacer" para esta cuarta edición. No juzguen antes de leer: sigue pareciéndome una buena feria, original y muy interesante, que mantiene gran parte del frescor y la dinámica escaleras arriba y abajo que la hizo diferente del resto. Pero después de mi visita me quedé con un cierto regusto a que todo tiempo pasado fue mejor. A que es difícil mantenerse a la altura de uno mismo. Quizás es por el reducido número de habitaciones, porque ahora hay menos comisarios, por el -permítanme- incomodísimo horario acotado para la prensa que te obliga a visitar la feria cuando aún están los galeristas recién despertados y ultimando detalles. Fue un paseo silencioso arriba y abajo por ese pequeño hotel que en nada me recordó a la gente que se atascaba a izquierda y derecha por aquellos pasillos multicolor, asomándose a las habitaciones abarrotadas, sentándose en las escaleras, mirando por encima de la cabeza presentaciones y performances. Fueron los tiempos de mi habitación 322, al fondo del pasillo a la derecha, cerrando para ir a inspeccionar el resto de la feria y luego volver cargada de nombres, fotos y tarjetas, y recibiendo visitas maravillosas de las que -por suerte- no te podías librar. Fueron los tiempos de un hotel inmenso y vibrante en el que no sólo los galeristas tenían cabida, si no también fundaciones, patrocinadores, prensa especializada y bloggers. Un magma de sinergias que ya no queda. O al menos yo no he visto.

3K ART
Quiosc Gallery
La entrada al Mayerling irradia ilusión y juventud. Eso se mantiene en un estallido de colores fluorescentes, agradecimientos a Absolut y homenajes a Warhol. Tienes cuatro plantas y una quinta más para los Proyectos Nuevos Comisarios peldaño arriba y arriba por unas estrechas escaleras. Se mantiene esa sensación de voyeurismo, del no invitado, del que se cuela, cuando entras en las habitaciones y lo mismo te la encuentras vacía, que con los artistas presentes y predispuestos a explicar -y vender su obra- o abarrotada de gente porque se está llevando a cabo una actividad. Algunas tienen mejor distribución que otras y te preguntas de quién o de qué depende eso. Hay esculturas colgadas de la ventana y cuadros en la ducha. Vuelven estupendos espacios como Mas id mad, Factoría de Arte y Desarrollo, la Fresh, pero echamos de menos a La Gran y Art Deal Project, que me descubrieron a Elisa Terroba y Emilio Subirá en la tercera y segunda edición.

Factoría de Arte y Desarrollo
Swinton Gallery
Resultaba muy difícil igualar la calidad de los proyectos curatoriales de la anterior edición, cuando me quedé fascinada con los cerditos volantes y el viaje fotográfico de Yaiza-casi-astronauta. Las oportunidades se han reducido de cinco a tres, y Gallery Akaro es la más interesante de reseñar. Desde el principio, todo es una farsa. Garazi Ansa y Daniel Pizarro no son una galería, si no dos comisarios que han decidido pasarse las normas por donde les ha dado la gana. ¿Una habitación incómoda? La regla de RAF es que los proyectos sólo pueden incluir a tres artistas. Gallery Akaro ha traído a más de una treintena. Mediante convocatoria pública, decenas de artistas internacionales les enviaron sus versiones particulares del bicho que les da nombre y las han expuesto como si de uno sólo se tratara. La idea del parásito que es magnífica para el sector del arte. La otra parte de la exposición es una muestra de apropiacionismo sobre algunas obras famosísimas de la Historia del arte, como el azul Klein, las cajas de detergente "Brillo" de Warhol, los carteles de Barbara Kruger y la "mierda de artista" de Monzoni, todas ellas intervenidas con el simpático bichito. Completa el proyecto un archivo histórico sobre obras de arte que critican el propio mercado del arte. Un ácaro joven y embravecido mordiendo la mano que le da de comer.

Gallery Akaro
Gallery Akaro
Gallery Akaro