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jueves, 23 de abril de 2015

Cinco géneros para el Día del Libro

Todos los días deberían ser Día del Libro -y lo son para muchos de nosotros-, pero si no, siempre está bien tener una fecha conmemorativa, aquella en la que se dicen que murieron a la vez, o puede que no, pero es más interesante creerlo así, dos de los pilares sobre los que se construyen, deliberada o insconscientemente, todos los libros que podamos comprar en este 23 de abril. Lit Ar Co os trae una recomendación -aunque la lista sería infinita- de cinco títulos de cinco grandes géneros de la literatura: novela, cuento, ensayo, cómic y poesía.

MALDITA, de Chuck Palahniuk
Ed. Literatura Random House
Es uno de esos autores a los que adoras o detestas. Con Chuck Palahniuk no hay término medio. Hace poco leía en una entrevista concedida a la revista ICON que tenía el récord de desmayos en lecturas públicas: más de cincuenta desvanecimientos oyendo su relato Tripas. No es de extrañar. El autor estadounidense recupera a la protagonista de su última novela, Condenada, a la que, suponemos, aún le queda una visita por el cielo después de venir del infierno y quedarse en el limbo en ésta novela. "Me llamo Madison Desert Flower Rosa Parks Coyote Trickster Spencer, y soy un fantasma. En otras palabras: ¡Bu! Tengo trece años y un poco de sobrepeso. En otras palabras: estoy muerta y encima gorda". Ahora, gracias a las confesiones sádicas y horripilantes de su blog personal en el limbo, descubriremos que Madison no llegó al Infierno por error o por casualidad, sino que fue condenada por las cosas terribles que hizo en vida. Sólo podía ser Palahniuk.

OCHO CENTÍMETROS, de Nuria Barrios
Ed. Páginas de Espuma
La editorial de Juan Casamayor, Páginas de Espuma, se ha convertido en uno de los mejores referentes -si no el que más- del género cuentístico en nuestro país. Hace poco, entregando el Premio Internacional de Relato Breve Ribera del Duero a la argentina Samanta Schweblin, recordaban cómo el cuento es un género importantísimo en la literatura estadounidense o latinoamericana, pero en España es como una especie de estadio de iniciación para los escritores. Puede que esto esté acabando. Nuria Barrios, autora de larguísimo recorrido con títulos en Alfaguara, Seix Barral, Lengua de Trapo, Alianza, etc., vuelve al cuento. Un pastor evangelista gitano proclama a sus fieles que la distancia que separa el dolor de la felicidad es de ocho centímetros. En este breve espacio es donde se cuelan las narraciones de la madrileña.

TELESHAKESPEARE, de Jorge Carrión
Ed. Errata Naturae
Dicen que, si Shakespeare viviese hoy en día, escribiría para la HBO. Que nos les extrañe. Bien pagado al menos estaría. Jorge Carrión, que lo mismo sirve para un ensayo -Librerías, finalista del Premio Anagrama de Ensayo- como para una trilogía de novelas postapocalípticas -Los muertos, Los huérfanos y Los turistas en Galaxia Gutenberg- como para el cómic -Barcelona. Los vagabundos de la chatarra en Norma editorial-, publicó ya hace algún tiempo este ensayo sobre la magnífica escritura que se está produciendo en la televisión. Ya hay muchos que definen ésta como la edad de oro de la series televisivas -The Wire, Breaking Bad, True Detective, Mad Men, Juego de Tronos, House of Cards...- y puede que estén en lo cierto. La obra de Carrión se propone construir una especie de canon de las grandes series de televisión de nuestra época, siendo de los primeros en reflexionar en nuestro país acerca de esta nueva modalidad visual y narrativa.

EL ESCULTOR, de Scott McCloud
Ed. Planeta Cómic
Scott McCloud es conocido como uno de los grandes teóricos del cómic, autor de ese básico que todos deberíamos tener: Entender el cómic. Ahora abandona la teoría para embarcarse de lleno en la ficción que tantas veces a diseccionado. Cinco años ha tardado en crear este voluminoso cómic que habla de asuntos tan grandes como el arte, la ambición y la inmortalidad. A la manera del Fausto de Goethe, el protagonista, un artista desconocido llamado David Smith hace un trato con la muerte: podrá esculpir cualquier cosa que desee con sus manos pero sólo tendrá 200 días para dar forma a esa obra maestra que le hará pasar a la Historia. Es un retrato de una enorme ciudad a la vez que una disección de un alma torturada por el deseo de ser diferente y que, para colmo, cuando el tiempo es limitado, aparece la que podría ser el amor de su vida. Hazte con él.

UN DÍA NEGRO ES UNA CASA DE MENTIRA (1998-2014), de Elena Medel
Ed. Visor
Quien quiera acercarse por vez primera a Elena Medel, o bien ya sea un admirador incondicional de la joven poeta, fundadora además de la editorial de poesía La Bella Varsovia, ésta es su mejor oportunidad. Visor, que publicó recientemente el magnífico Chatterton por el que Medel ganó el Premio Joven de Poesía de la Fundación Loewe, recupera en este libro toda la poesía que la autora ha publicado hasta la fecha: de su primera publicación en 1998 hasta ahora. Dentro están Mi primer bikini (2004), Tara (2006), el mencionado Chatterton (2014), y los cuadernos Vacaciones (2004) y Un soplo en el corazón (2007). Además incorpora algunos textos inéditos o dispersados por distintas revistas y antologías.

lunes, 13 de abril de 2015

Habitat o la pureza primigenia

Ya estamos enamorados de sus fotografías; no hay vuelta atrás. Empezamos a conocer la poesía de su videoarte, que insufla movimiento a sus sueños antes estáticos. Y parece que, también, nos convertiremos en público deseoso de sus fotolibros Vuelve Irene Cruz, que nos enamoró en Room Art Fair y Art Madrid y que ya nos deslumbró con su primer fotolibro, Blumen, en el que a algunas de sus mejores fotografías acompañaban poemas firmados por almas del mundo entero. Ahora llega de nuevo con Habitat (entre otras ediciones de su propio sello), una composición a la vez terrenal y etérea, de esmeradísima edición, acompañada por las palabras del comisario y crítico Nicola Mariani y donde nos encontramos, por primera vez, desnudos masculinos. ¿Son también ellos otros irenes


- ¿Está el ser humano de nuestro siglo en armonía con la naturaleza?
Irene Cruz: A través de mis fotografías (y mis vídeos) intento invitar al espectador precisamente a que reflexione sobre la relación del hombre con la naturaleza, que cada uno saque sus propias conclusiones.  Según Joachim Ritter, “el paisaje es un constructo cultural creado por la sociedad moderna que, alejada del medio natural, sólo puede admirar su belleza una vez se ha emancipado de las necesidades que a ella le atan”. En esta serie sumerjo al hombre y a la mujer en la naturaleza, éstos toman conscientemente parte activa de ella. Creo que la sociedad en la que vivimos ha olvidado que somos naturaleza, que de ella procedemos, ella rige nuestro fluir, y por ello debemos volver a ella. De eso habla también la videoinstalación que aparece contemplada en el libro Habitat: Body & Landscape Awareness que acabo de publicar junto con mi querido Nicola Mariani. 

- ¿Qué papel juegan las emociones en tus fotografías? ¿Pueden adivinarse a través del cuerpo?
I. C.: Para contestar a esta pregunta me gustaría citar una parte del primer texto curatorial que Sol Izquierdo realizó con gran destreza para esta misma serie el año pasado para la exposición que tuve en la PPC Gallery de Berlín, HABITAT//NATIVE“Frente a la serie se puede jugar con las dos miradas que la artista nos propone, ver el paisaje como objeto estético cual voyeur o experimentar la naturaleza como parte de nosotros mismos y nuestro cuerpo. Pues el cuerpo, como explica Merleau-Ponty, nos sumerge en lo visible -el paisaje, en este caso- y es él mismo visible. Es posible experimentar este fenómeno perceptivo -la inherencia de lo vidente en lo visible- en las fotografías, donde debemos de ver con el cuerpo y sentir los cuerpos visibles con él". Se trata de una serie que pretende ser muy interactiva, una vez más, no muestro rostros en mi obra, intento despersonalizar a los personajes y que las emociones sean más fácilmente compartidas con los que las observan. Busco siempre la empatía con el espectador.

- ¿Por qué has introducido por primera vez el cuerpo masculino?
I. C.: El trasfondo conceptual de la serie lo requería. Me remito de alguna manera a la idea de primigenia. Como bien cita el comisario Nicola Mariani en nuestro libro “la Madre Tierra produjo los seres humanos espontáneamente; como los mejores frutos de su seno. En aquella arcaica edad de oro hombres y mujeres vivían, como escribe Robert Graves, «comiendo bellotas, frutos silvestres y miel que goteaba de los árboles»”. Por lo tanto era un reto, era necesaria la figura masculina, llevada al máximo punto de igualdad, haciendo que el cuerpo del hombre y de la mujer sean casi indistinguibles, buscando la armonía, simetría, homogeneidad. 


Dice el que escribe que la obra de Irene Cruz "plasma un deseo íntimo de reconciliación con la dimensión más emocional de la existencia". El antiguo mito narra que, cuando la Madre Tierra creó a los seres humanos como un fruto cualquiera, éstos vivían en perfecta armonía con una naturaleza que aún no era paisaje utilitario. Pero -¿como es innato en nuestra humanidad?- luego nos colocamos a nosotros mismos como centro de un universo que, parecemos olvidar, es previo a nuestro nacer. Esas irenes, esas tú y yo, cualquiera que sienta, un roce que en ocasiones duela, se diseminan por unos bosques a los que estamos acostumbrados y podemos identificar, aún desde la distancia como el espacio onírico de Irene Cruz. Altos, frondosos y oscuros, de piedras frías iridiscentes y construcciones deshabitadas. Los desnudos, en consonancia los unos con los otros, parecen puestos al azar, como si, efectivamente, una mano los hubiese arrojado entre los árboles y estuviesen echando raíces. 


- ¿Qué es lo que te gusta del arte de Irene Cruz? 
Nicola Mariani: Me gustan la frescura y la credibilidad de su propuesta. Con el tiempo ha conseguido desarrollar un estilo personal muy característico y bien reconocible, sin repetir fórmulas fáciles o aplicar clichés convencionales. Su lenguaje visual, muy sugerente a nivel poético y a nivel estético, toca las cuerdas emocionales más profundas. Y lo hace a través de un discurso creativo sincero. También me gusta su actitud perfeccionista y muy trabajadora. Detrás de todos sus proyectos veo un esfuerzo constante para seguir mejorando. Cada proyecto es el fruto de un enfrentamiento a un reto específico, que queda plasmado a través de un buen control de la técnica y soluciones formales muy sólidas.

- ¿Cómo definirías sus fotografías?
N. M.: En el texto que escribí para la exposición Desexilio, de la que fui comisario hace unos meses y en la que Irene exponía junto con David Catá, definí sus fotografías como fábulas con personajes fugaces. También se podrían definir como fabulas suspendidas, o in fieri. Todas sus series tienen una importante connotación narrativa y guardan una relación muy estrecha con la escenificación y el desarrollo consecuencial de la sintaxis cinematográfica. Como si se tratara de fotogramas de una película introspectiva, sus fotografías funcionan estupendamente cuando se exponen en forma de díptico o políptico. Mirando una fotografía de Irene nos planteamos inevitablemente un sinfín de preguntas sobre su ambientación, sobre las figuras humanas que vemos representadas, el contexto natural o artificial en el que éstas aparecen, las coordenadas espacio-temporales de la escena etc. Son sus fotografías historias incipientes que cada uno podría desarrollar ad libitum a través de su propia imaginación. Es como si estuviéramos mirando el instante congelado de un relato, del que podemos imaginar un antes y un después.

- ¿Qué hueco crees que ocupa en el panorama de fotógrafos españoles contemporáneos?
N. M.: Creo que poco a poco se está construyendo una posición muy respetable dentro de este panorama. Está madurando muy rápidamente y tiene una actitud muy profesional, que considero fundamental para seguir avanzando. Es una artista muy determinada y muy exigente consigo misma. Es sin duda una de las fotógrafas más interesante y prometedoras de su generación y está en pleno ascenso. Yo ya no hablaría de Irene como de una arista emergente. Tiene una sensibilidad creativa muy refinada y ha acumulado una experiencia considerable tanto a nivel de formación teórica como de práctica artística. Está exponiendo constantemente, tanto en España como en el extranjero, y va recogiendo reconocimientos merecidos por el valor de su trabajo. Se dedica con pasión a la fotografía y lleva un buen tiempo experimentando también en campos limítrofes, como el fotolibro y la edición, el videoarte y el performance. Creo que su trabajo merezca una grande atención y me alegra ver que sean muchos los que se están percatando de ello hoy en día

- ¿Qué explicas sobre sus figuras y paisajes en Habitat?

N. M.: El fotolibro nace de una selección de obras que hicimos conjuntamente Irene y yo a partir de uno de sus proyectos más recientes: Habitat. Body and landscape awareness (2014), que incluye fotografías, vidoeistalaciones y performance. Es una serie que me gusta mucho, la encuentro muy potente y a la vez delicada. Hay un juego plástico y poético fascinante entre el paisaje y la figura humana. Tiene un cierto sabor romántico y desde el punto de vista formal alcanza un nivel cualitativo considerable. Por primera vez, aparece en una serie de Irene el cuerpo masculino. El fotolibro se compone de las fotos que seleccionamos y un texto mío que escribí adrede para el libro. Pero por ahora no te puedo decir más, porque si no voy a estropear la sorpresa a quien quiera ver y leer el libro…


viernes, 3 de abril de 2015

Tres exposiciones para la Pascua

La primavera abre con algunas de las mejores obras del mundo invitadas a recalar en nuestras grandes pinacotecas. Aún quedan algunas ferias de arte contemporáneo para hacer nuestras adquisiciones antes de que acabe la temporada y llegue el verano que, en Madrid, siempre resulta demasiado largo. Mientras tanto, Lit Ar Co ha hecho una selección de algunos de los eventos artísticos que más están sonando en la capital y que no se pueden dejar de ver. Si te has quedado sin vacaciones, ya tienes plan.

Los rastros del punk

Pocas modas han ejercido una influencia tan vasta en la cultura y con una permanencia tan larga en el tiempo como lo ha hecho el punk. Surgió como un género musical independiente en la década de los 70, transgresor y provocador, con sus guitarras estridentes y sus crestas largas y de colores fluorescentes. Sus efectos llegan hasta nuestros días, y el Centro de Arte 2 de Mayo rastrea su influencia con la exposición Punk. Sus rastros en el arte contemporáneo. El CA2M no es sólo el mejor museo periférico; no se achica ante el tamaño y la trayectoria de sus hermanos en el centro de la ciudad y ofrece actividades y cursos increíblemente interesantes y exposiciones que no podemos ver en ningún otro sitio. Ruido, mucho ruido contra un mundo acomodado que les disgustaba. Los punkis personificaron el fracaso del sueño hippie, cuando el terrorismo apareció como arma política, cuando el gigante estadounidense se fundamentaba en una economía de la escasez, la del petróleo, y los jóvenes veían sus sueños abocados a la nada. El punk mostraba un descontento rabioso frente a una situación sin futuro que enseguida prendió y se extendió geográficamente. En España apareció poco después en los grupos incipientes de la movida madrileña y en las zonas más industriales (Euskadi y Cataluña principalmente) con una generación que ya había perdido la ilusión democratizadora de la lucha antifranquista. La muestra, comisariada por David G. Torres, quiere ofrecer un amplio recorrido de la importante presencia que el punk ha tenido, no sólo como influencia, sino también como actitud en muchos creadores contemporáneos. El ruido, la negación, la violencia, la destrucción, la alienación, la anarquía, el nihilismo y la sexualidad forman distintas áreas temáticas de la exposición, a las que se suman referencias de grupos, textos, música o algunas obras icónicas. Así refleja la multiplicidad de ideas, aspectos y temas que articulan la actitud punk en arte contemporáneo. La exposición resulta caótica, llena de ruido, disconforme, magnífica. Además, los martes desde el 7 de abril al 5 de mayo el CA2M organizará un taller de diseño de publicaciones punk. Estará dirigida por el artistas Javier Montero y se trabajará con el dibujo, la fotografía, la escritura y el diseño gráfico.

La construcción de la identidad


Las Ayudas Injuve a la Creación Joven llevan años perpetuándose como soporte de algunas de las mejores creaciones en todas las disciplinas de los creadores españoles jóvenes. Músicos, escritores, comisarios, artistas… cada edición diseminan su arte, sus vidas, impulsados por estas ayudas económicas y el prestigio de algunas de las plataformas que los acogen. Es lo que sucede con la Sala Amadís, esa sala pública de exposiciones que queda junto al renovado intercambiador de Avenida de América, tan alejada de los céntricos caminos del arte, tan deseada por los artistas jóvenes. La comisaria Nerea Ubieto recibió una de las ayudas para organizar su exposición colectiva El barco de Teseo, que acoge la citada Sala Amadís hasta el 1 de mayo. La comisaria reflexiona a través de la obra de 15 jóvenes artistas españoles acerca de la identidad del individuo en la sociedad contemporánea, donde la identidad está tan fragmentada y, a la vez, resulta tan falsa. María Platero, Edurne Herrán, Nacho Martín Silva, María Revuelta Rosana Antolí, Inma Herrera, Juan Zamora, Zigor Barayazarra, Antonio Fernández Alvira, Sonia Navarro, Pachi Santiago, Dalila Virgolini, Javier Chozas, Solimán López y Olalla Gómez son los nombres que la acompañan, cada uno de ellos y ellas únicos en sus disciplinas más variadas. La selección fue temática, planteada para que se abordase el tema desde distintas perspectivas. “El criterio principal era la calidad de las obras y que se adaptasen sin peros al discurso. También tuve en cuenta la heterogeneidad de los formatos y que fueran piezas atractivas en todos los sentidos” explica Ubieto. El proyecto es una especulación caleidoscópica sobre la construcción fragmentaria del individuo a través de diferentes vías y elementos que intervienen y condicionan este proceso: el recuerdo, la proyección, el objeto y, sobretodo, la imagen, tanto preexistente como construida, poniendo especial énfasis en la digital. Parte del mito griego de Teseo, rey de Atenas que liberó a la ciudad de la deuda con el rey Minos de Creta, el cual exigía cada año el sacrificio de siete muchachos y siete muchachas al Minotauro. El barco en el que navegó Teseo en el tercer envío y con el que volvió victorioso se conservó durante siglos, pero su madera, carcomida por el tiempo, era cambiada una y otra vez cuando la nave se necesitaba. Después de esta deconstrucción, ¿qué quedaba de la nave original? ¿Qué hace que “una cosa siga siendo la misma a pesar de los cambios”? El discurso se articula en torno a tres problemáticas interrelacionadas entre sí y vinculadas a la paradoja de Teseo: la primera, Piezas de un mismo barco, alude directamente a las capas por las que está compuesto el sujeto y su densidad semiótica; la segunda, El barco original, hace referencia a la tendencia del ser humano a generar una imagen subsidiaria de sí mismo para encajar dentro de los modelos establecidos por la sociedad; y finalmente, Construyendo un nuevo barco, es una reflexión sobre la necesidad actual de reinventar y actualizar nuestra identidad constantemente. El proyecto reflexiona y especula acerca de la construcción fragmentaria del individuo a través de diferentes vías y elementos que intervienen y condicionan este proceso: el recuerdo, la proyección, el objeto y sobretodo la imagen, preexistente y construida, poniendo especial énfasis en la digital.

Video en clave femenina

CentroCentro celebra la tercera edición de FEMINIS-ARTE, Muestra de videoarte de mujeres artistas desde perspectivas de género. La comisaria Margarita Aizpuru ha seleccionado obras de mujeres videoartistas del mundo entero que, con una gran profundidad estética y carga reflexiva, se cuestionan el papel de las mujeres en las múltiples sociedades que habitamos. Desde su primera edición, esta gran exposición ha querido, no sólo destacar las obras mujeres dentro del campo del videoarte, una de las disciplinas más practicadas y estudiadas en los últimos tiempos, si no también, a través de ellas, no parar de cuestionarse el rol femenino desde una perspectiva socio-cultural, atendiendo a las particularidades de género. Hasta el 16 de agosto el espectador entre las sensaciones en movimiento de artistas de orígenes tan diferentes como Túnez, Colombia, Palestina, Perú o Austria. Una selección de creaciones en las que se ponen en evidencia situaciones y se indaga en conductas, emociones y sentimientos de las mujeres, tanto en sus vidas cotidianas como en sus inserciones en los sistemas sociales, culturales y en las relaciones jerárquicas de poder. “La selección de artistas y de sus vídeos se realiza a partir de los objetivos, premisas, planteamientos y lenguajes que tienen en común, así como de las diferencias relativas a la cultura y al contexto propio y de la pluralidad de estructuras y tonos de los discursos visuales. Con ello se persigue ofrecer una visión contextualizada de diferencias y similitudes dentro de un techo común centrado en las mujeres y su situación en las diferentes sociedades, sobre todo en el mundo urbano” explica Aizpuru. El programa de vídeos está esquematizado en seis secciones: Narraciones desde/sobre la otra orilla, Identidades genéricas y culturales: fusiones y superposiciones, Estrategias corporales, Recorridos emocionales, De madres e hij@s y Estereotipos genéricos, cuestionamientos e ironías.

viernes, 27 de febrero de 2015

Los preferidos de un gran año

Jornada intensiva para intentar abarcar -imposible- la semana más esperada por el arte nacional, por el internacional que arraiga en España y por la ciudad de Madrid. A través de las cristaleras se colaba un mar de luz que ha llegado para acompañar a las galerías en los días más importantes del año, en los que concentran su mayor volumen de ventas. A las ferias de arte contemporáneo se va a ver pero -repetimos un año más- sobre todo se va a comprar. 

ARCO parece ser que está abarrotado, y la capital se ha llenado de banderas rojas, azules y amarillas para celebrar al país invitado. Paralelamente y, por qué no, mucho más interesante, se están desarrollando una serie de programas a los que ya nos venimos acostumbrando desde hace unos años y que cada vez nos gustan más. Los compañeros de Plataforma de Arte contemporáneo han organizado una exposición colectiva en el Hostel the Hat, con catorce artistas emergentes. Semíramis González repite el éxito de La New Fair, la pequeña feria para artistas sin representación en galerías que ya se ha convertido en el espacio after-ARCO de más éxito. Por primer año Casa Leibniz, que reúne a seis galerías -Alegría, Ángeles Baños, Espacio Valverde, Espai Tactel, F2, Javier Silva y Murias Centeno- en el Palacio de Santa Bárbara. Y la primea edición de la exposición Sobredosis, comisariada por Adriana M. Berges dentro del movimiento artístico madrileño Revuelta, en La Quinta del Sordo.

Art Madrid -que cumple 10º aniversario- y JUST MAD 6 -que repite espacio en el COAM en busca de consolidación- puede que pronto dejen de ser consideradas las "hermanas pequeñas de ARCO". Cada vez más artistas, más calidad, más público, más ventas, y éstas han sido algunas de las obras que más han fascinado a Lit Ar Co:


Daniel Sueiras
Rocío Villalonga
Samuel Salcedo
Rubén Martín de Lucas


Mario Soria
Javier Vázquez
María Lucía Díaz

viernes, 13 de febrero de 2015

Libreros en llamas

La librería quemada, Sergio Galarza
(Ed. Candaya)

La última novela del peruano Sergio Galarza es una bofetada de las que escuecen. Una más para completar y cerrar su triología madrileña que inició en la editorial Candaya con Paseador de perros y JFK. Es su particular retrato costumbrista de su ciudad de adoptación, inmensa y caótica, algo cruel pero complaciente, con sus avenidas comerciales y sus extrarradios. Pero la última bofetada de Galarza quizá sea la más grande, al menos porque ha ido a parar a un sitio conocidísimo, un tanto emblemático, y que yo solía frecuentar bastante y ahora de vez en cuando. No voy a deciros cuál es La Gran Librería. Leed la novela para descubrirlo. Situad su ubicación en el mapa. Recorred la distribución de las estanterías. Fijaos en el color del chaleco de los dependientes. Suena algo así como ¡plaf!

Galarza es librero, y eso, por lo visto, curte a cualquiera. Son bastantes los escritores que se han mantenido vendiendo los libros de otros. Él estuvo durante años en la sección de autoayuda, la más desquiciada, la más imprevisible, demasiado cerca de las estanterías de religiones y misticismos. Suponemos que habla a través de sus personajes cuando se queja de lo insoportables que podemos llegar a ser cuando vamos a buscar libros. Qué culpa tiene él si no recuerdas el autor, ni el título, si ni siquiera sabes de qué trata el libro... Pero, como decía, bofetadas las hay para todos. No sólo para el cliente -que, queda claro, no siempre tiene la razón-; también las hay para los propios libreros. ¿Qué ha pasado con ellos? ¿Cuando perdieron el amor por los libros? ¿Es que alguna vez lo tuvieron? Quizá sea culpa suya por vencer a la pereza y no ordenador correctamente los libros del carrito y además salirse a la Gran Vía -no, no pienso daros más pistas- para estirar el rato de descanso para el cigarro y el café. Quizá sea culpa de La Gran Librería, una empresa de tentáculos alargados que estrangula a unos y lanza lejos a otros. Suenan los taconcitos horteras de Olga Labordeta entre las estanterías y cualquiera de ellos -Marcial, Lorena, Santos, Teodoro...- puede ser el siguiente en ser despedido. Y ninguna, ni tampoco Galarza, sabe qué será de nuestras vidas después de esto.

Cada librero tiene sus miserias. Son personas cuyas vidas se dedican a vender las vidas de otros. Y tienen problemas con sus esposas a las que engañan con sucesiones de latinoamericanas inflamables; con los chicos a los que se quiere ardientemente y que al final se acaban yendo; con el país entero y con todos sus políticos y todas sus empresas y todos sus ciudadanos que bien podrían arder; con todos esos libros abominables que merecen ser quemados y dejar hueco al de uno, que, por supuesto, sería mil veces mejor si alguna de las veinte editoriales diese el afirmativo. Concluye la trilogia de Galarza sobre una ciudad que a veces resulta demasiado grande y aveces demasiado pequeña. Donde uno se pierde dentro de su propia vida -en las cosas que no hizo y en las que no debió hacer-. La librería quemada concluye la radiografía de un mundo laboral renqueante, que promete ser cada vez más complicado digan lo que digan, en el cual ya a uno le aburre que le hablen de sueños. Alguien los está matando. O quizá, por inanición, lo hagamos nosotros mismos. ¡Plaf!