"Contribuimos a alimentar el arte y profesionalizarlo"

La Gran es una de las editoriales que exponen en MASQUELIBROS. Son Pedro Gallego de Lerma y Marta Álvarez, una editora de objetos de arte nacida en 2011 que busca acercar el arte al gran público de un modo asequible, saltándose la idea de que sólo coleccionan las grandes fortunas. Sus productos se comercializan de manera directa o a través de galerías y museos.

- ¿A qué se dedica La Gran y cómo surgió?
La Gran comenzó como una editora de objetos de artista que buscaba producir objetos seriados (múltiples) diseñados por artistas de renombre, con el fin de acercar su trabajo y su reflexión a un público amplio, interesado por el arte pero sin posibilidad de adquirirlo. La idea es ir más allá de la mera contemplación del arte, buscando traerlo a la vida.
Todo esto surgió comprobando cómo muchos artistas manifestaban su incomodidad al ver cómo su trabajo siempre quedaba en manos de colectivos alejados de su propio círculo o su generación, debido a su precio o a su formato.
Con el tiempo, nos hemos ido dando cuenta de que además de con las ediciones, podemos realizar una labor de acercamiento del arte desde otros puntos de vista, implicándonos en la generación de proyectos artísticos y de comisariado y estableciendo redes de colaboración con instituciones, eventos y espacios. Por eso estamos comisariando y produciendo exposiciones y otros proyectos con artistas para TEDxValladolid, el Festival Miradas de Mujeres o ahora mismo para Serendipia en Madrid.

- ¿Qué es exactamente un objeto de artista?
Entendemos que un objeto de artista es una pieza a la que se puede dar un mayor o menor uso cotidianamente, pero que cuenta con un diseño especial fruto de la mirada siempre diferente de un artista. De modo que manifiesta, mediante esa pieza, su particular visión del mundo; haciéndolo mucho más cercano al público e imbuyendo su vida de arte.
Dichos objetos pueden ser únicos o estar editados en series, limitadas o abiertas; lo que supone una vuelta de tuerca más con respecto al arte, acostumbrado todavía a la autenticidad e irrepetibilidad, a pesar de la irrupción del arte de masas hace décadas. El hecho de que a veces las series sean abiertas permite una mayor accesibilidad al arte si cabe, si bien por cuestiones prácticas hay ediciones que hacemos numeradas, aunque nunca muy limitadas.

- ¿Cómo elegís a los artistas?
En un primer momento, además de por afinidad con su trabajo –casi siempre artistas con narrativas intensas– se buscaba que tuvieran una obra reconocible, reconocida y “deseada”. Poco a poco, el abanico se va abriendo y vamos conectando con artistas con una carrera menos asentada.
Pero en cualquier caso, buscamos creadores que tengan algo interesante que decir y que pueda verse formulado en un objeto. Nosotros mismos lo comisariamos y el diseño se hace en colaboración directa con los artistas.

- De todo lo que vendéis, ¿podéis elegir alguna de vuestras piezas preferidas y por qué?
Marta: A mí las piezas que más me interesan son las pertenecientes a la colección de Julio Falagán “Marca Spanien” –aún en producción–, porque me parece que tienen una gran potencia visual y que juegan a la ironía sin perder su actitud crítica. Por otro lado, una de mis piezas favoritas es el collar “Espinho” de Estefânia R. de Almeida, sutil y delicado a la vez que firme, además de con un contenido político velado.
Pedro: ¡Qué difícil!. Todas son como hijos míos… Pero tengo especial debilidad por las piezas de joyería en poliuretano de Marina Núñez por razones personales, casi sentimentales, y porque a pesar de su aparente sencillez, ha sido una de las producciones más complejas. Y también, cómo no, porque las lucen muchas personas que me importan en el mundo del arte; me encanta encontrar avatares en las redes sociales que las llevan puestas.
El collar “Espinho” curvo de Estefânia R. de Almeida, me parece como a Marta una pieza redonda, imprescindible. También soy muy fan de los muñecos que hicimos con Sara Cruz, de Monstruário, a partir de personajes de cuadros de El Bosco. Fue un proyecto complicado, pero el trabajo de Sara fue impresionante. ¿Sigo…?

- ¿Por qué comprar arte?
Por disfrute, porque usar, lucir o contemplar una pieza de forma cercana y constante es una experiencia única e infinitamente más intensa que la de la mera contemplación ocasional. Y porque de esta manera contribuimos a alimentar al propio arte y a profesionalizarlo. Los artistas, como el resto de los agentes del sistema del arte, y de los creadores en general, necesitan seguir produciendo para que nosotros podamos ver la vida de forma diferente, para que podamos seguir imaginando y cuestionándonos cosas.

- ¿Qué significado tiene el libro como objeto para vosotros?
El libro es un elemento que contiene un determinado discurso conceptual en sí. Esa conceptualidad no evita que tenga una consistencia sensible que nos permita enriquecer la experiencia de la lectura. Así, los artistas plásticos precisamente pueden aportar un carácter aún más interesante a esos libros, más allá de la mera ilustración o del libro gráfico. Se trata de concebir, en efecto, el libro como un objeto más, dotado de un contenido propio pero atravesado de múltiples significaciones, que pueden devolvernos incluso nuevas lecturas sobre el texto.

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