5th-50 contemporary artists: TAKASHI MURAKAMI

«La brecha entre altas y bajas culturas casi ha desaparecido. Literalmente hablando, ha emergido una cultjura superplana.»




Tokyo, 1962
Takashi Murakami es uno de los nombres que más se oyen en el mundo del Arte Contemporáneo.Sus flores sonrientes, micky mouse reconvertido y cascadas multicolor llenan galerías, complementos de firma de lujos y palacios de la realeza europea. Ocupa, junto con otro artistas como Gerhard Richter o Jasper Johns, el podio de los artistas más codiciados internacionalmente. Seguidor del manga y el anime desde muy joven, se graduó en la Tokyo National University of Arts and Music, especializadose en Nihonga, el estilo tradicional de pintura japonesa. Pero la cultura clásica a la que había decidido dedicar su doctorado acabó por desilusionarle; veía en la dinámica cultura otaku un arte mucho más representativo de la realidad del Japón actual. Así, su obra fue girando hacia el Arte Contemporáneo. En 1994 recibió una beca del Asian Cultural Council para continuar sus estudios durante un año en EEUU. En Nueva York pudo admirar la obra de los famosos artistas pop y otros nombres de grandes promesas, como Jeff Koons. Montó en 1996 un pequeño estudio junto con la Hiropon Factory de Japón para poder empezar a trabajar en más proyectos y a mayor escala antes de volver a Japón. Actualmente también tiene talleres en Tokyo y Paris. El Museum of Contemporary Arte de Los Ángeles albergó su primera retrospectiva entre los años 2007 y 2009.




Flatart; es el término que Murakami ha elegido para definir su estilo personal. Igualar la baja cultura y la alta, la pintura tradicional japonesa con las nuevas tecnologías y la industria. Se trata del Poku, una mezcla entre la cultura pop y el otaku. Esta nueva cultura supondría un rejuvenecimiento del arte japonés, cada vez más ligado a Occidente. Sus ya gigantescas factorías cuentan con decenas de trabajadores y directivos que coordinan la fabricación y distribución de camisetas, postales, pegatinas, alfombrillas de ordenador y demás parafernalia con sus característicos dibujos para repartirlos por todo el mundo. Imágenes manga realizadas por ordenador y luego pintadas a mano con brillantes y acaramelados colores se reproducen en todo tipo de soportes, y se llevan a lugares tan dispares como la plaza Rockefeller o el Palacio de Versalles. En 2002, por petición de Marc Jacobs, colaboró con Luis Vuitton en el diseño de una serie de bolsos de edición limitada en el que mezclaba sus pokus con el emblemático signo de la marca (bajo estas líneas). Un lujo increíblemente codiciado.




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