1st-50 contemporary artists: JIM LAMBIE

«Ahora mismo quiero adentrarme más y más en mí mismo. Y pienso llevar todo al exterior conmigo, me lo llevo todo... los títulos, los guantes, los espejos, las colecciones de discos, todo. Y cuando todo reaparezca en el mundo real, en vuestro mundo, os resultará familiar, pero no lo será»





Glasgow, UK (1964)
Empezamos esta lista -en la que de antemano pido disculpas por si algún talento actual se ve omitido- con un ganador del Turner Prize. Jim Lambie nació en Escocia en el año 1964 y se graduó en la Glasgow School of Art. Actualmente sigue trabajando y residiendo en esta ciudad, en la que además, eventualmente, trabaja como DJ y miembro de la banda The Boy Hairdressers, ahora conocida como Teenage Fansclub.  En el año 2033 representó a Escocia en la Bienal de Venecia junto a Claire Barclay y Simon Starling. Dos años después fue galardonado con el prestigioso Premio Turner por su instalación Mental Oyster (debajo de estas líneas).


Mental Oyster (Google Images)




Para Lambie las paredes no son suficientes. Desde 1999 incluye el suelo como parte de sus obras, y muchas veces le hemos visto decorarlo con infinitas líneas de cinta adhesiva de colores chillones. Son, precisamente, los colores vivos una de las marcas de identidad del escocés. «Si bien parece sencillo, el resultado ofrece resultados sorprendentes: gracias a este método concéntrico, el plano de planta de la sala se reproduce hacia el interior de la misma y sufre al mismo tiempo un progresivo acortamiento. Cada irregularidad, cada ángulo y columna, se hacen más y más evidentes (...)» escribe de él Uta Grosenick -gran profesional de cuyas palabras me valdré muy a menudo- en el 2º volúmen de Artistas Contemporáneos de la editorial Taschen. Lambie incluye en sus obras toda clase de objetos cotidianos que encuentra por los mercadillos de los lugares que visita -vinilos, cajas, sillas, ropa, etc., con el fin de desmitificar el objeto artístico- para luego entretejerlos en una maraña de colores, bien multicolor o bien en díadas de blanco y negro, que desbordan al espectador. Sus inquietantes objetos reeideados adquieren vida propia en la instalación. Las figuras y los colores reconstruyen la arquitectura del entorno y la adaptan a las intenciones del artista visual, a medio camino entra la baja y la alta cultura y con una clara influencia pop. Los defensores de la pintura más allá del lienzo han encontrado en Lambie una promesa de la evolución del género.


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