SORTEO de un ejemplar de Kew gardens y otros cuentos

Quiero pensar en silencio, con calma, con tiempo, sin interrupciones, sin tener que levantarme del sillón, deslizarme de una cosa a la otra sin hostilidad ni obstáculos.Quiero hundirme cada vez más, alejarme de la superficie y de su dura realidad. Para no perder pie, me agarraré a lo primero que se me ocurra... Shakespeare... Sí, servirá como cualquier otro.

Nos encanta Virginia Woolf. Por eso es un honor que sea la protagonista de este sorteo, el de un ejemplar de Kew gardens y otros cuentos (Nórdica, 2016), para celebrar las 100.000 visitas de Lit Ar Co y los 10 años de la editorial Nórdica.

Si quieres ganar un ejemplar de Kew gardens y otros cuentos cuéntanos vía Twitter qué opinas de los libros ilustrados: ¿te gustan? ¿cuáles has leído? ¿cuál es tu preferido? Y no olvides mencionar a @LitArCo y @Nordica_Libros para que podamos leer tu comentario. De entre todos los comentarios, uno se hará con el codiciado ejemplar.


Han sido 100.000 las lecturas que este blog ha atesorado a lo largo casi cuatro años. Noticias, crónicas, entrevistas, reportajes, reseñas, artículos... Gracias por todas y cada una de las visitas. Cumple años la editorial independiente Nórdica, diez, nada más y nada menos, todo una hazaña en los tiempos que corren. Grandes clásicos y apuestas contemporáneas, en ediciones muy cuidadas y con un catálogo exquisito de libros ilustrados, una de las joyas del actual mercado editorial.

El fragmento antes citado pertenece a La marca en la pared, uno de los tres textos, "momentos de existencia" según Woolf, que componen esta preciosa edición de Nórdica, acompañada de las ilustraciones de Elena Ferrándiz.


Abre el ejemplar de Vieginia Woolf el conocido relato Kew Gardens, ambientado en los jardines del mismo nombre, un día cualquiera visto a través de los ojos de unos padres de familia, de una joven pareja, de un caracol... Lo acompañan Una casa encantada, un curioso relato breve que reinterpreta un tema habitual del gótico inglés como son los fantasmas, pero tan insinuados y a la vez reales que, por un momento, dudamos de si hablan los vivos o los muertos; y, por último, La marca en la pared, un monólogo interior por el que fluyen pensamientos filosóficos, políticos y estéticos que nada tienen que envidiarle al famoso flujo de conciencia de James Joyce que una vez Virginia Woolf rechazó publicar.




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