Pinturas volumétricas, la explosión de Joaquim Falcó

Las Pinturas Volumétricas del artista catalán son una reflexión sobre la práctica pictórica en sí misma. Los gruesos empastes y los colores estridentes y casi fluorescentes son el motivo principal de esta pequeña exposición que Joaquim Falcó presenta hasta el 20 de abril en la Galería Emma de Madrid (C/ Santa Isabel, 47). Con la excusa de objetos cotidianos -iconos de la sociedad de consumo que nos recuerdan al imaginario Pop-Art-, presenta una serie de lienzos que se escapan del propio soporte, usando unos materiales en ocasiones desconocidos para salir al espacio real e interpelar al espectador a contemplar su tridimensionalidad. Violeta Izquierdo, doctora en Arte Contemporáneo y comisaria de la exposición -y que ya ha trabajado en otras ocasiones con el artista- nos explica que el resultado de las Pinturas Volumétricas surge de "la necesidad de experimentar , de explorar en los procesos creativos, donde la materia rivaliza con la mente, ofreciéndonos una pintura como sustancia sensible...". 



Aquí puedes escuchar la entrevista completa a Falcó:

Joaquim Falcó nació en Manresa (Cataluña) en 1954. Desde muy pequeño aprendió el trabajo de la fragua del hierro con su padre y su abuelo, pero ya a los 9 años decidió que su especialidad era la pintura –disciplina a la que se ha dedicado toda su vida- cuando estudiaba en la Academia Estanislao Vilajosana. En estos inicios y durante su adolescencia –dejando los estudios a un lado y centrándose siempre en su vena pictórica- se dedicó al estudio del paisaje de su Manresa natal y se expandió hacia otras regiones de Cataluña. Después se inició con los retratos en el Círculo Artístico de Manresa y decidió trasladarse a Madrid para dejar atrás las enseñanzas academicistas y buscar un estilo nuevo en solitario. Accedió a los estudios de Arquitectura Superior en la universidad de Madrid, pero abandona los estudios una vez más para dedicarse únicamente a la pintura, desarrollando un estilo único y diferente fruto de sus pulsiones y su deseo de experimentar con el propio lenguaje plástico, a la vez como medio y como fin. En 1979 realiza su primera exposición individual en territorio español y sólo tardará una década en dar el salto a Italia. El público italiano gusta del estilo de Falcó, adquiere varias de sus obras –él mismo, durante la entrevista, me confiesa que hoy en día la mayoría de sus compradores siguen siendo extranjeros, de Centroeuropa principalmente- y organiza varias exposiciones más. Con un estilo pictórico asentado y reconocible se extiende más allá y en los años 80 y cuando llegan los 90 abundan sus exposiciones individuales –es reseñable la dificultad de conseguir un espacio, ya sea público o privado, para la obra de tan sólo un artista, pues suelen estar más bien reservados para exposiciones colectivas-. Así expone en Estados Unidos, Francia, Portugal, Puerto Rico, República Dominicana, Japón, Suecia, etc, sin perder de vista nunca el territorio español.

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