Exposición de un artista emergente

Los primeros pasos en el mundo del Arte Contemporáneo

Descubrimos a los artistas cuando estos ya han sido descubiertos. Antes de llegar a las paredes de las galerías y las ferias han recorrido un largo camino, más o menos pero siempre difícil, de cuyo recuerdo dependerá la vanidad futura. Lit Ar Co ha acompañado a una joven artista en sus primeros pasos en el circuito del Arte Contemporáneo.



Su nombre es Adriana Martín, pero todo el mundo la conoce como Adriana Van-Gógthica. Esta vallecana de 20 años lleva pintando desde que era niña. Ha participado en exposiciones colectivas y la actual muestra en su tercera en solitario. Estudia Bellas Artes en la Universidad Complutense de Madrid y asiste semanalmente a una academia de pintura Para ella el Arte es expresar, comunicar de una forma especial y distinta a como lo hacen los demás. Aún no sabe si denominarse artista, y en su trabajo diario recuerda que sus primeras opciones fueron estudiar o Restauración o Diseño. El trabajo curatorial también le interesa; de hecho, en el mismo centro de Moratalaz donde ahora expone en solitario comisarió hasta hace unas semanas una muestra colectiva de pintura.



Su pintura es melancólica y oscura a la vez que lúcida y colorista. Una serie de bajones emocionales durante la adolescencia la llevaron a canalizar las tormentas internas a través de la pintura. Su estilo, aún en poco tiempo, ya muestra algunos signos de evolución: de autorretratos algo surrealistas y personajes cadavéricos a figuras nuevas como niños, desnudos, bailarinas y una amada Parca. Aunque también ha probado la escultura y el dibujo, su fuerte es la pintura. Los colores transmiten estados emocionales y evocan sensaciones dispares tanto en ella misma como en el espectador. Pinta y cuenta historias desde la tragedia hacia la esperanza.




Lo que muchos jóvenes artistas se preguntan es: ¿dónde mostrar mi obra?. Adriana Van-Gogthica no llegó al centro por casualidad, y ni mucho menos la llamaron ellos. Fueron días y días de mirar por Internet, hacer llamadas y mandar correos sin respuesta, descartar sitios y ser descartada… Finalmente se decidió por este amplio y luminoso hall, y tuvo la “suerte” de dar con una directora muy amable e interesada en su obra. Después, rellenar solicitudes y prepararlo todo.




En un pequeño ático en una callejuela de Vallecas Van-Gógthica tiene su estudio. La luz entra desde la terraza. Apenas hay muebles y el parquet está empapelado, goteado en miles de colores. Hay fotografías, carteles, recortes, posters de Van-Gogh y trabajos propios. Un enorme espejo refleja el caballete sobre el que posa una inacabada bailarina quebradiza. Sobre la mesa un estuche de pinceles secos y botes a medio usar de pintura, alguna reutilizada. “La gente tira mucha pintura en la facultad, y así ahorro dinero” explica riéndose. Lleva un batín azul y se pasea quasihistérica, sacando y guardando cuadros, observándolos a la luz, apurada por acabar lo que le queda y siempre pensado en empezar algo más. Los cuadros para la exposición están distribuidos por el salón. Los días del montaje toca transportarlos en coche, uno, dos y hasta tres paseos. Como comisaria, ya sabe los quebraderos de cabeza que supone el espacio. Planta de abajo, escaleras y planta de arriba. Dónde colocar cada cuadro según su tamaño, qué luz se necesita, que serie necesita estar junta y tiene que ocupar un espacio mayor, con qué obra abrir el recorrido… Son carreras arriba y abajo, embalajes, celofán y alcayatas, ¿qué tal aquí? ¿o mejor un poco más a la izquierda?. Que no se amontonen, que los colores no se confundan, que cada pintura tenga su espacio vital.




Y una vez inaugurada es esperar. Y sonreír, sonreír mucho. Poner unos precios sensatos, acercarle la hoja al visitante y recordarle que estás dispuesto a negociar una bajada. Se multiplica el largo por el ancho y por una cifra del 1-10 según pintes con plastidecor o seas Damien Hirst. Y sonreír, sonreír mucho. Acompañar, explicar y ser agradecida. Despedirte educadamente. Ya llegará el día en que puedas sentarte en un rincón y dejar el negocio a otros. Por ahora, Adriana Van Gógthica ya ha vendido dos obras y ha recibido otros dos encargos.

¿Cuál es la clave? Paciencia y trabajo.
Y muchos, muchos, muchos contactos. Mandar emails y apuntar teléfonos hasta el día en que tú puedas darlos.

ADRIANA VAN-GOGTHICA
Del 2 al 30 de Abril.
Centro Sociocultural y Juvenil de Moratalaz
C/ Fuente Carrantona, 10 Metro: Pavones
L-S: 9.00-14.00 y 16.00-21.00
Domingo 10.00 - 14.00

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