"Mi ciudad ideal se construiría desde el disenso"

El artista Andrés Senra propone Kommune como reflexión para el invierno en las instalaciones de Intermediae en Matadero Madrid. La visita a la ciudad libre de Christiania (Copenhage) forma parte de un proyecto artístico y de investigación más amplio que analiza la utopía como un proceso y no como un fin en sí mismo.


- ¿Qué había en Christiania que querías contar?
El proyecto que realicé en Christiania tiene que ver con una serie de trabajos que he venido haciendo durante los últimos años sobre la idea de "utopía como proceso" y no como meta realizada. En ese sentido Christiania me ofrecía una oportunidad única de poder acercarme a una comunidad que tiene una experiencia de más de 40 años de autogestión y en el que las decisiones se toman en asambleas por consenso, algo bien diferente de nuestras democracias representativas occidentales. Por otro lado una parte de mi obra reflexiona sobre la construcción social de la identidad en el mundo contemporáneo. En mis piezas abundan narrativas que plantean una nueva lectura tanto de las políticas sociales y económicas como de sus efectos en las comunidades emocionales y en los individuos.

Christiania es una isla. Se trata de un barrio de la capital danesa, de unas 35 hectáreas y con más de 850 habitantes, auto proclamado independiente y basado en un sistema organizativo de comunidad anarquista. Todo empezó en 1971 con la ocupación de unos terrenos en el barrio de Christianshavn que fueron progresivamente tomados por okupas. Libre de impuestos y administrados por sus propias leyes  (Christiania Law" de 1989) el barrio fue creciendo con viviendas de materias pobres levantadas a mano, tiendas básicas, centros socioculturales y clubes nocturnos con música en directo. A ella fueron a dar tanto librepensadores como la vieron como la utopía posible, libre del estado y totalmente gestionada por la acción ciudadana, y personas sin recursos que no podían permitirse habitar en ningún otro lugar de Copenhage. A la entrada, unos carteles recuerdan al visitante algunas normas que sí existen en Christiania: no se puede hablar por el móvil, ni grabar fotos ni hacer vídeos. La Policía no tiene permiso para entrar a Pusher Street, y eso fascina y asusta a visitantes por igual. La venta de marihuana es uno de los problemas que generan más debate en el estado danés sobre la permisibilidad de la freetown. Hippies, artistas o trasnochados, depende del cariz con el que vayas a mirar.


- ¿Era necesario un lugar así en un país tan libre y próspero como Dinamarca?
Absolutamente, los daneses tienen un debate interno sobre la autonomía de Christiania, hay gente que no le gusta la idea de que se hayan proclamado independientes. Desde mi punto de vista no solo es interesante para Dinamarca sino para el mundo, es un experimento a media escala sobre otro modelo de sociedad, una alternativa al mundo en el que estamos, hasta ahora funciona pero ¿funcionará?, cuál es su futuro, Christiania, como el resto del planeta, está evolucionando, hacia dónde no lo sabemos. Por otro lado muchos ciudadanos de Christiania serían pobres si tuvieran que sobrevivir fuera de Christiania, lo harían en casas de protección oficial, Dinamarca es rica pero no todos sus habitantes lo son.
- ¿Qué dificultades cotidianas existen tras la utopía?
En cuanto a las relaciones humanas son los mismos problemas que en todas partes, las emociones, los conflictos, obviamente son los mismos, quizá hay una estructura que busca una resolución de estos conflictos de una manera dialogada, atendiendo a las necesidades particulares y del colectivo, eso, parece que no, pero es una gran diferencia. Cuándo hay un conflicto se atiende a las circunstancias personales de los implicados, me temo que aquí en el mundo tardocapitalista eso no importa lo más mínimo, lo vemos cada día con los deshaucios. Problemas: los egoísmos, el aprovecharse de la solidaridad de los demás, el olvidar que donde vives no es tu propiedad, el que las decisiones se tomen por cansancio y no por consenso, el que a veces el que más grita acaba imponiéndose, los líderes que no se dan cuenta de que lo son, los celos, las envidias, las pasiones, vamos nada nuevo.
- ¿Sería viable un lugar así en España?
No creo que el Estado español lo permitiera, tristemente.
- ¿Qué utopías o distopías se están haciendo realidad aquí?
Creo que las iniciativas vecinales que están ocupando solares y espacios abandonados para crear parques, lugares de ocio, huertos, lugares de reunión y socialización son muy interesantes en este sentido. Así empezó Christiania. Distopía es en sí mismo hacia donde estamos yendo en España y en otros lugares, leyes que restringen la libertad de movimientos y de protesta de los ciudadanos, personas que se quedan sin vivienda y son arrojadas a la calle, el control de la privacidad por parte de los gobiernos, la propaganda gubernamental en los medios...


A través de las experiencias de los habitantes con los que convivió durante su estancia en Christiania, Andrés Senra reflexiona acerca de las posibilidades de la autogestión en la sociedad contemporánea y la posible realización de las utopías. El artista fotografió los rincones y los rostros y recoge en vídeo testimonios de sus habitantes, de lo idílico y de lo no tan idílico, de las oportunidades, los peligros, los acuerdos, las necesidades, los sueños, los problemas, la individualidad frente a la comunidad... Se les propuso imaginar su ciudad ideal. La muestra se articula en torno al vídeo, las fotografías y unas pequeñas acuarelas de la ciudad acompañadas de reflexiones y sentimientos, con nexos establecidos a la historia de la literatura utópica, la pintura, la arquitectura, la cartografía y el urbanismo de las ciudades ideales.


- ¿Qué oportunidades puede ofrecer Christiania al artista?
La ciudad tiene una residencia para artistas e investigadores sociales que quieran desarrollar un proyecto personal o en colectivo y que no necesariamente tiene que tratar de Christiania (http://www.crir.net), tiene muchas actividades culturales, teatro, cine, cabaret, conciertos. Realmente la residencia es un lugar donde trabajar un poco aislado del mundo, más bien en un micromundo, yo opté por no aislarme sino por implicarme en todo lo que podía para poder construir este retrato de las personas que viven ahí, con sus miedos, sus ideas, sus formas de pensar, vivir y estar, sobre su organización, los conflictos etc. Pero vamos, en sí mismo es un lugar estupendo para un artista, es un pequeño retiro.
- ¿Cómo se iría tu ciudad ideal? ¿Existe alguna que se le parezca?
No, por el hecho de ser ideal no existe, mi ciudad ideal se construiría desde el disenso y no desde el consenso. Christiania, aunque busca el consenso también se construye desde el disenso, en ese sentido me gusta. Mi ciudad ideal varía según mi estado de ánimo, desde luego Madrid bajo el gobierno de Ana Botella es la distopía Orwelliana más perversa, un horror insufrible, vamos, una dictadura de las corporaciones. No, Madrid no se acerca ahora mismo ni por asomo a mi modelo de ciudad ideal, sería lo totalmente opuesto. 
- ¿Te mudarías a vivir a Christiania?
Sí y no, vivir en Christiania te permite participar directamente en las cuestiones que afectan a tu vida cotidiana, eso supone una gran implicación, no puedes mantenerte al márgen, el apoyo mutuo de las personas que viven allí hace que las dificultades se puedan superar mejor. Desde el punto de vista de alguien que estuvo de manera temporal conviviendo el día a día es realmente fantástico y te gustaría formar parte de ello, pero optar por vivir ahí no es una experiencia fácil, te exige poner mucho de tí. En cualquier caso acabé completamente enamorado y me pensé seriamente si proponerles quedarme, el paisaje, las actividades culturales, las conversaciones, el ocio, es un pequeño paraíso en medio de occidente. También están los conflictos, no deja de ser como un pueblo, cada persona tiene su punto de vista y en muchas cuestiones son absolutamente divergentes, pero eso es lo que ellos consideran interesante realmente. A ver, Christiania no es un ensueño, es un lugar que busca un modelo de vida diferente y eso es difícil, somos humanos.

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