Merchandising artístico

Camiseta de punto: 9,95 €
Camiseta de punto con la cara de Frida Kahlo: 48,50 €

Los precios arriba escritos son ambos verdaderos. El primero es de una camiseta básica de Zara; la segunda de una camiseta de la tienda online del Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid.
¿Por qué esa diferencia de precio tan abismal entre dos camisetas iguales cuya única diferencia es que una lleva grabada la cara de una artista y el logotipo de una institución privada? ¿La cara de Frida Kahlo cuesta 40 euros? Es más, ¿alguien le preguntó en su día a Frida Kahlo si quería que la gente llevase camisetas, bolsos y estuches con su cara?
Seguramente hubiese dicho que no.
La exposición en la Galería Deus Máquina que visité el pasado Septiembre -y de la que me traje mis primeros 60 cm2 de coleccionismo-, llamada Hole of Fame, de Borondo en colaboración con Chloé Tiravy y An Wei Lu Li, criticaba precisamente esta manía de estampar la cara de artistas inmortales en todo objeto que se precie y venderlo por un precio desorbitado al turista ávido de parecer cultivado.Porque ya sabemos todos que, cuando salimos de una exposición o de la visita general de un gran museo, hay que pasar por la famosa tienda que nos vende lápices, tazas, cuadernos, postales, alfombrillas para el ratón, paraguas y demás horribles objetos con los cuadros más famosos o el rostro de Da Vinci, Miguel Ángel, Goya, Van Gogh, Dali, Monet. Etc, etc, etc.
Creo que ÉSTO si que es la forma más habitual y preocupante de quitarle al arte todo su contenido intelectual y simbólico y rebajarlo al nivel de la burda cesta del supermercado. Uno compra la imagen de un talento inigualable como es Velázquez con la misma facilidad con la que compra un paquete de fideos para sopa. Deberían prestar más atención a los lápices con la imagen de Las Meninas que las madres gafapasta compran a unos niños que nada entienden que a despotricar contra los multimillonarios que invierten sus multimillones en comprar un tiburón muerto en un tanque de formol. Porque al menos este multimillonario compra realidad, mientras que los souvenirs de los museos son copias baratas y no autorizadas por el artista.


PD: necesito un par de noches más para reflexionar si el "Supermercado del arte" ideado por la galería barcelonesa American Prints, donde se pueden echar obras de arte desde 89 hasta 300 euros en una cesta de la compra, acaba de gustarme por eso de acercar el arte al pueblo o me parece asqueroso por rebajarlo a un punto más en la lista de la compra. Si ustedes ya se han tomado sus noches, hay comentarios en blanco.

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